Chernobyl

No cabe duda de que las series se han convertido en el libro de los que no leen, que son legión y se han subido al machito. Ahora, en cualquier reunión social o cena de postín, se te sienta al lado un pelma que quiere dárselas de cultureta y se tira toda la velada dándote la tabarra con la serie que se ha embaulado bulímicamente durante el último fin de semana, que no duda en calificar como “la mejor de la Historia” (al menos hasta la semana que viene). Pues el consumidor bulímico de series es siempre un optimista tremendo; y a su condición gregaria suma un bajísimo nivel de exigencia. Por supuesto, si no has visto “la mejor serie de la Historia” de la última semana no molas nada de nada.

La nueva “mejor serie de la Historia” se titula “Chernobyl”: y se presenta con unas pretensiones naturalistas lindantes con lo que antaño se llamaba “docudrama”. Afirman los gurús que su recreación de la Unión Soviética de la década de 1980 es magistral; pero viéndola me ha parecido que más bien recrea la imagen tópica que sobre la Unión Soviética se ha consolidado en el imaginario occidental, de un feísmo y una pobretería acongojantes, con la añadidura de presentar a todos los personajes (tantos masculinos como femeninos) con una facha realmente horrenda; no como ocurre en el mundo capitalista y triunfante, donde todos somos guapísimos y vivimos como rajás. Resulta, por otro lado, muy llamativo que en ninguna de las críticas (siempre ditirámbicas) de la serie se haga mención de sus manipulaciones históricas burdas; prueba inequívoca de que las series se están convirtiendo en una poderosísima vía de infiltración ideológica. El gran villano de la serie es el “sistema soviético”. Pero lo cierto es que, cuando se produjo la catástrofe de Chernóbil, el sistema soviético estaba siendo desmantelado por ese lacayuelo sistémico llamado Gorbachov, tan agasajado en Occidente en pago por sus servicios. En la serie, Gorbachov aparece como un baldragas a merced de una burocracia política, impersonal y nebulosa, que funciona como una gran fábrica de mentiras (¡como si las burocracias del “mundo libre” actuasen de modo distinto!); pero se cuidan mucho de atribuirle ninguna responsabilidad personal. También resulta chistosa la división neta que la serie establece entre apparatchiks y científicos, presentando a estos últimos como adalides insobornables de la verdad, para exagerar la vileza de los primeros. Pero lo cierto es que los científicos con cargos de responsabilidad fueron siempre el meollo del cogollo del bollo del “sistema soviético”.

Todas estas bazofias palidecen, sin embargo, al lado de la endeble construcción de personajes que exhibe la serie. Personajes esquemáticos, sin progresión dramática ni matices psicológicos, meras carcasas o testaferros sin alma que los guionistas bosquejan con fines puramente utilitarios, para después arrojarlos en la cuneta, tan pronto como dejan de necesitarlos para sus manejos maniqueos. Personajes despersonalizados que no generan empatía con el espectador, cuyo heroísmo se nos presenta como un producto del miedo o del lavado de cerebro oficiado por el “sistema soviético”, nunca como una expresión de la abnegación y el sacrificio que han hecho indestructible el “alma rusa” frente a cualquier enemigo externo. Paradójicamente, estos guionistas sistémicos, incapaces de empatizar con sus personajes, nos brindan en cambio un capitulito grimoso con el que pretenden que el espectador lloriquee porque, para que no propagaran la contaminación atómica… ¡los desalmados soviéticos mataron sin piedad a todos los perritos y gatitos de Chernóbil! Pura alfalfa sistémica, que exige su cuota animalista.

En fin, que “Chernobyl” es la mejor serie de la Historia (al menos hasta la semana que viene).

Por Juan Manuel de Prada para “ABC”

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EEUU vs República Popular China: “guerra comercial”, disputa geopolítica

En el marco de la confrontación global entre unipolaridad y multilateralismo, el imperialismo intensifica su política agresiva sobre la República Popular China y sus aliados. El problema es que enfrente tiene a un coloso, amigo del desarrollo de los pueblos y locomotora de un nuevo orden mundial.

Un cargamento con 68 toneladas de medicamentos enviado por la República Popular China llegó el pasado 28 de mayo a Venezuela, como parte de los acuerdos de cooperación entre ambos países. Caracas ha recibido hasta ahora 269 toneladas de medicamentos e insumos sanitarios por parte del Gigante Asiático. Uno de los principales objetivos del imperialismo es hacer efectiva la tan mentada “crisis humanitaria” en la República Bolivariana de Venezuela.

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En los últimos 8 años, el intercambio comercial entre China y América Latina aumentó 22 veces, excediendo los 280.000 millones de dólares en 2017. Datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) posicionan al país asiático como el segundo socio comercial más importante para la región, y el primero para América del Sur, suplantando a EEUU.

En 2013 el presidente Xi Jinping anunció el proyecto conocido como Iniciativa de la Franja y la Ruta (IFR), que contempla el fortalecimiento de infraestructuras, comercio e inversiones entre China Popular y aproximadamente 65 países (en particular de América Latina, Asia y África) involucrando al 62% de la población mundial y el 75% de las reservas energéticas conocidas. El desarrollo económico, militar y tecnológico de la República Popular China constituye la principal amenaza a la debilitada hegemonía de EEUU.

Tras varios meses de negociación, Trump informó a través de un tuit que a partir del 10 de mayo de 2019 elevaría los aranceles del 10 al 25% sobre importaciones chinas valoradas en 200.000 millones de dólares. China respondió con impuestos más altos a una serie de productos estadounidenses (fundamentalmente agropecuarios) valorados en 60.000 millones de dólares a partir del 1 de junio.

“Huawei” y cuestión de fondo

Con las últimas medidas de los EEUU, “Huawei Technologies” pasó de la lista negra al veto de los servicios y aplicaciones que provee “Google”, bajo petición y acuerdo con Washington. Desde el punto de vista de la Casa Blanca, la acción está fundamentada en la “seguridad nacional”. Sin embargo, resulta obvio que la trama se debe a la ventaja tecnológica que tiene China sobre su principal competidor.

El auge de China como potencia económica pone en riesgo los postulados de “America First” de Trump. Desde principios de 2017, han entrado en una fase de competencia estratégica que llegó para quedarse y no es casual que “Huawei” sea hoy su principal amenaza. Según analistas, el motivo parece resumirse en tan solo una letra y un número: 5G.

La quinta generación de telefonía móvil – tecnología impulsada por “Huawei” – se ha convertido en la nueva “arma de destrucción masiva” en la guerra declarada por Trump a China, según el diario español “El País”. Los EEUU parecen no tolerar que sea el gigante tecnológico asiático el que lidere la nueva propuesta, que ampliará el espectro de interconexión y facturará, según estimaciones, unos 11.000 millones de dólares en 2022. El presidente estadounidense ya lo dejó claro el pasado mes de abril: “El 5G es una carrera que ganaremos”. Aseguró también que su país no podía dejar que otras potencias pudieran competir en este mercado.

Pero nada frena a “Huawei”. Recientemente, el jefe de la Divisón de Consumo de la empresa asiática dijo que el sistema operativo propio de la compañía estará listo en otoño para usarse en China y el próximo año en el resto del mundo. Informes citados por “RT” señalan que el “Hongmeng”, sistema operativo que “Huawei” está desarrollando – nombrado así en honor a un personaje de la mitología china – actualmente se encuentra en fase de pruebas y se espera que sustituya al sistema de “Google” de forma gradual.

“Huawei” se sigue enfrentando a un bloqueo que demuestra cómo gran parte de la tecnología que el mundo usa día a día está relacionada de alguna manera con EEUU. La “SD Association”, consorcio internacional de la industria de fabricantes de tarjetas de memoria SD y MicroSD, retiró a “Huawei” de la lista de compañías que pueden utilizar este estándar de unidades de memoria, lo cual podría quitarle a la compañía china el derecho a emplearlas en sus dispositivos. Previsoramente, en octubre de 2018, “Huawei” había presentado la nueva NM card (“Nano Memory Card”), con la cual buscaban sustituir a las MicroSD. Estas tarjetas son más pequeñas y con velocidades de transferencia de hasta 90 MB/s, demostrando que está preparada para cualquier escenario. A esto se suma el bloqueo a la “Wi-Fi Alliance”, encargada de establecer los estándares para el uso de la tecnología inalámbrica y cuyos miembros incluyen a “Apple”, “Qualcomm”, “Broadcom” e “Intel”.

“La China de hoy no solo es la China de China. Es la China de Asia y la China del mundo. En el futuro, China adoptará una posición aún más abierta para abrazar al mundo, afirmó días atrás el camarada Xi Jinping. Con paciencia oriental y la sonrisa de la Gioconda, diría Fidel, el gigante socialista avanza.

FUENTE: Partido Comunista (Congreso Extraordinario)ç

Manifiesto: no hay futuro posible en el marco de la Unión Europea

El mito de la Unión Europea (UE) como símbolo del capitalismo bueno, de rostro humano y del Estado del Bienestar ha sido uno de los instrumentos fundamentales para la domesticación del movimiento obrero en el Estado Español.

Hoy, ante unas nuevas elecciones europeas, ninguna de las fuerzas políticas con representación parlamentaria habla de lo que ha supuesto y supone la pertenencia a tan selecto club, a pesar de que en los anteriores comicios tanto IU como Podemos denunciaban el pago de la deuda y el sometimiento a las estructuras de la UE.

Tres años antes, en 2011, un gobierno del PSOE impulsó la reforma del artículo 135 de la Constitución de 1978 que sometía al Banco Central Europeo (BCE) y a la Comisión Europea (CE) los presupuestos de todas las administraciones públicas por “recomendación” de la propia CE. Esta reforma express conllevó brutales recortes del gasto público, de las pensiones y las enésimas contrarreformas laborales. Ahora todo eso se ha olvidado.

En la Transición, los representantes políticos y sindicales de la “izquierda” sellaron la subordinación del movimiento obrero a la burguesía. Ésta empleó unas veces el soborno, otras la represión y siempre la desmemoria. Poco después se vendió la pertenencia del Estado Español a la Comunidad Económica Europea (CEE) como la entrada en el paraíso de los derechos sociales y laborales, ocultando que había sido una creación del imperialismo yanqui y de las grandes patronales europeas para destruir al movimiento obrero y al socialismo.

Ese idílico mensaje propagado unánimemente por las instituciones, los medios de comunicación y los dirigentes de los grandes sindicatos caló hasta tal punto en la opinión pública que pudo esgrimirse el argumento de que, para entrar en ese “edén”, bien valía pagar el peaje de la entrada en la OTAN. Ambos hechos se produjeron, una vez más, bajo un gobierno del PSOE con mayoría absoluta.

A pesar de que el capitalismo internacional, bajo las llamadas políticas neoliberales, estaba procediendo desde la década de 1970 a liquidar derechos sociales, laborales y servicios públicos, aquí se continuaba con la cantinela de la entrada en el “paraíso del bienestar”. Con el pretexto de la modernización se acometió una gigantesca destrucción de la industria, la agricultura y la ganadería: era la “reconversión”.

Algunos datos dan idea de las dimensiones del desastre. En 1975 el Estado Español era la novena potencia industrial del mundo, y la industria representaba el 36% del PIB; ahora no llega al 15%. La deuda era el 7’3% del PIB; ahora es casi del 100%.

Se perdieron 2’7 millones de puestos de trabajo de alta calidad y la “reconversión” costó a las arcas públicas más de 2 billones de pesetas (más de 12.000 millones de euros), además de los daños a la producción agropecuaria.

Esta enorme destrucción productiva respondía a una evidente planificación del gran capital europeo y estaba destinada a eliminar la competencia que pudiera entorpecer a los mercados de las principales potencias. Frente a ello, la resistencia obrera – a veces durísima y heroica – permaneció aislada. No hubo ninguna respuesta de carácter general hasta la huelga general de 1988, que no cuestionaba sino aspectos aislados del proceso. Los grandes sindicatos habían aceptado, desde los Pactos de La Moncloa, el discurso del enemigo de clase: la “modernización” y la “competitividad”.

Una tras otra, las directivas europeas iban impulsando las privatizaciones de los grandes monopolios públicos, banca incluida, aplicadas con entusiasmo por los sucesivos gobiernos de PSOE, PP, PNV y CiU. Esas mismas organizaciones colocaron a sus dirigentes en los consejos de administración de los nuevos cárteles privados e instauraron la corrupción masiva, mientras se ufanaban de que “España era el país donde más rápidamente se podían hacer grandes fortunas” y de que “la mejor política industrial es la que no existe” (Solchaga dixit). Para los representantes sindicales de la aristocracia obrera y de la autodenominada “izquierda” quedaban los lucrativos puestos en las cajas de ahorro, extendiéndose así a ellos las migajas de la corrupción – como se ha comprobado recientemente.

Todo resquicio de soberanía o de política alternativa al capitalismo desapareció con el Tratado de Maastricht (1992). Años después, el proyecto de Constitución Europea – que quedó en vía muerta tras su rechazo en referéndum por los Países Bajos y, sobre todo, por Francia – fue aprobado en España por un 76% de los votos, con una abstención cercana al 60%. Los dirigentes de las grandes centrales sindicales, a diferencia de – por ejemplo – la CGT francesa, pidieron el voto a favor “porque refuerza la capacidad sindical y beneficia a los trabajadores europeos”.

La supeditación absoluta a los designios del gran capital europeo a través del BCE y de la CE dio un paso decisivo con la implantación del euro y de la unión monetaria (1999). La instauración de una política monetaria común entre países con niveles de desarrollo muy diferentes y ejercida con mano de hierro por el BCE – controlado por Alemania – ha tenido como consecuencia drásticos ajustes en los servicios públicos y en los derechos laborales. La clase obrera ha pagado con una enorme caída en sus condiciones de vida y de trabajo el ajuste entre economías dispares, a beneficio del capital financiero – sobre todo, alemán.

Aprovechando la crisis general desatada en 2008 y el enorme endeudamiento público – resultado como bien sabemos de la transferencia masiva de fondos públicos a la gran banca y a las multinacionales – se establecieron férreos mecanismos de fiscalización. La aceleración de las privatizaciones de los servicios sociales, junto al desmantelamiento de lo público mediante recortes del gasto, las contrarreformas laborales y de las pensiones se garantizan mediante la reforma del artículo 135 de la Constitución (agosto de 2011), la posterior convalidación parlamentaria del Tratado de Estabilidad de la Zona Euro (2012) y la Ley 2/2012. El Estado, la Seguridad Social, cada ayuntamiento y cada comunidad autónoma son periódicamente intervenidos por la Troika, que asegura mediante todo tipo de coerciones y amenazas el cumplimiento de los objetivos de déficit y el pago de la deuda.

¿Hace falta añadir más argumentos para llegar a la conclusión de que los programas políticos para las elecciones de quienes obtendrán representación – y que siempre son un monumental engaño – lo son además ahora porque ninguno de los partidos que obtendrán representación cuestiona la ausencia total de autonomía política en el marco de la UE y de la Zona Euro?

La UE y el engranaje institucional de la unión monetaria son, exclusivamente, instrumentos al servicio del gran capital financiero y de los monopolios. Sirven al objetivo prioritario del capitalismo en crisis: asegurar que los costes de la misma recaen sobre la clase obrera y los sectores populares.

Quienes desde supuestas posiciones “de izquierda” reclaman la “vuelta al Estado del Bienestar” cumplen el papel de servidores de las clases dominantes. Lo hacen tanto porque respaldan sus mentiras como porque, cumpliendo su papel natural, se afanan en dificultar que el movimiento obrero y popular identifique con claridad a sus enemigos y actúe en consecuencia.

A mantener el engaño de la UE como marco democrático en el que cabría ejercer la soberanía de los pueblos contribuyen también las organizaciones independentistas que plantean ejercer el legítimo derecho de autodeterminación en su marco. Hemos vivido el ejemplo de Cataluña. Hemos visto cómo los gobiernos y las instituciones europeas miraban para otro lado ante la brutal exhibición de represión contra un pueblo indefenso realizada por unos aparatos del Estado atravesados por la herencia de la dictadura franquista. Se ha manifestado también con toda claridad la ingenuidad, o la trampa para los pueblos, que entrañan propuestas de independencia en el marco de la UE. Una vez más se ha impuesto la evidencia; es neecesario articular la lucha conjunta de la clase obrera y de los pueblos del Estado Español para liquidar el régimen heredero del franquismo y por la República.

En el escenario de la crisis, cuyo próximo estallido se anuncia ya, con una UE debilitada por el “Brexit”, con sus principales potencias con graves problemas económicos y cuando las contradicciones entre el imperialismo norteamericano y el de las grandes potencias europeas se agudizan, es preciso que la respuesta de los pueblos de Europa a las nuevas agresiones, que sin duda vendrán, se articule sobre la base de arrojar a la UE al basurero de la Historia. La unificación de las luchas obreras y populares concretas debe enmarcarse en la exigencia de no pagar la deuda, salir de la OTAN, la UE y el euro. Todo ello junto a la expropiación de la banca, de las grandes empresas estratégicas y la socialización de los recursos naturales, unidas a la planificación democrática de la economía.

Propuestas de ruptura como las que apuntamos, que señalan claramente a los responsables de tanto sufrimiento y muestran el camino a seguir, son las únicas que, con la coordinación necesaria, pueden permitir a los pueblos de Europa avanzar en la construcción de la fuerza necesaria para conquistar la soberanía y la democracia, para acabar con el capitalismo y construir el socialismo.

FIRMAN:

COMUNISTAS

Liberado tras 3 años el preso político polaco Mateusz Piskorski

El periodista y dirigente político Mateusz Piskorski ha sido liberado en Polonia, después de 3 años de prisión preventiva.

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El periodista y represaliado polaco Mateusz Piskorski.

La Justicia polaca persiste en acusar a este ex-diputado y presidente del partido “Zmiana” (Cambio) de espionaje a favor de Rusia y China. La fianza prevista inicialmente, ascendente a unos 500.000 dólares, fue reducida a 200.000 zloty – unos 50.000 euros, suma reunida entre sus familiares y amistades.

Mateusz Piskorski no podrá salir de Polonia y tendrá que presentarse 3 veces por semana en una comisaría próxima a su lugar de residencia.

Las únicas “pruebas” presentadas por la justicia polaca contra Mateusz Piskorski fueron:

  • su participación, en el extranjero, en varias reuniones públicas en las que también participaron personalidades rusas.
  • la redacción de un trabajo de experto sobre las consecuencias de las elecciones legislativas polacas en las relaciones entre China y Polonia.

Considerando que tales “pruebas” no demuestran que se haya cometido un delito de espionaje, sino que están vinculadas a la libertad de expresión, el Grupo de Trabajo de la ONU sobre las Detenciones Arbitrarias señaló el 20 de abril de 2018 que Polonia violó 8 artículos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y otros 8 artículos del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, así que solicitó al Gobierno polaco la liberación inmediata de Mateusz Piskorski (Referencia ONU: A/HRC/WGAD/2018/18).

Mateusz Piskorski es un político y periodista polaco, ex-director de un canal de televisión y hombre profundamente comprometido en la lucha por la independencia de su país. Justo antes de ser arrestado, en la víspera de una reunión del Consejo del Atlántico Norte en Varsovia, había publicado en Polonia un artículo sobre la campaña de propaganda de la OTAN tendiente a ocultar el papel de la Unión Soviética en la victoria contra el nazismo. Aquel artículo fue publicado en sitios web como “Red Voltaire”.

Mateusz Piskorski estuvo entre los participantes de la conferencia “Axis for Peace”, organizada en Bruselas por el periodista franco-sirio Thierry Meyssan en 2005. Ambos periodistas recorrieron el mundo juntos, denunciando la campaña de la OTAN que busca presentar a Rusia como enemiga de Occidente.

Durante los 2 años anteriores a su detención arbitraria, Mateusz Piskorski fue objeto de una intensa campaña de la prensa anglosajona, que lo presentaba como “el agente de los dictadores”. Las alegaciones proferidas contra él en aquella campaña fueron retomadas después por varios ministros polacos en el poder, quienes se refirieron abiertamente a la lucha de Piskorski contra la OTAN como una “violación de la seguridad del Estado”.

Mateusz Piskorski fue considerado como un preso político de la OTAN. Al salir de la cárcel, Piskorski recitó el poema del pastor alemán Martin Niemöller:

“Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas,
guardé silencio, porque yo no era comunista.

Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio, porque yo no era socialdemócrata.

Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no dije nada, porque yo no era sindicalista.

Cuando vinieron a llevarse a los judíos,
no protesté, porque yo no era judío.

Cuando vinieron a buscarme,
ya no quedaba nadie que pudiera protestar.”

 

FUENTE: Red “Voltaire”

Manifiesto de los comunistas del Estado Español ante las próximas elecciones

Más vale no hacerse ilusiones. El escenario electoral repleto de actores, tan enfrentados y aparentemente tan diferentes, se erige una vez más para ocultar una misma y dramática verdad. Ninguno de los partidos del Parlamento tiene propuesta alguna capaz de cambiar las condiciones de vida y de trabajo de la cada vez más inmensa clase obrera, para la que nunca acabó la crisis y sobre la que pretenden descargar, nuevamente, las consecuencias de un nuevo estallido.

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Un soldado del Ejército Rojo coloca la bandera soviética sobre el Reichstag de Berlín.

Todos saben que está a la vuelta de la esquina, pero de eso – tampoco – nadie habla. La crisis rompió en pedazos el espejismo reformista de “mejoras” o de “bienestar” sin tocar el núcleo duro de la estructura de poder. Y para hablar mínimamente en serio de soluciones habría que decir alto y claro que el gran capital europeo, para intentar salvar sus bancos y sus multinacionales del naufragio, además de los rescates con dinero público, nos ha impuesto la camisa de fuerza del déficit y del pago de una deuda construida, precisamente, por esos rescates. Y sobre todo, porque si se hablara claro, la gente entendería y actuaría en consecuencia, y no están dispuestos. El vergonzoso ejemplo de la “nueva izquierda” – Syriza en Grecia – o el más cercano del “cambio” de Pedro Sánchez apoyado por Unidos Podemos, nos ahorra más argumentos.

La oligarquía europea, hegemonizada por Alemania, asegura sus políticas en el Estado Español a través del engranaje institucional que garantizó, con la monarquía y la Constitución de 1978, la continuidad de la dominación de la oligarquía financiera y terrateniente y de las estructuras de poder del franquismo, con el añadido de los nuevos ricos de las privatizaciones de PSOE y PP. Las contrarreformas laborales, de las pensiones, la privatización de todo lo rentable, de los desahucios, la opresión de las mujeres trabajadoras, la sobreexplotación de la clase obrera inmigrante, son políticas salvajes que impone la Unión Europea y que aplican gobiernos capitalistas de todo color político. La exhibición de patrioterismo por los mismos que hipotecan toda soberanía a los pies de la UE y de la OTAN y el criminal recurso al enfrentamiento entre los pueblos en el caso de Cataluña, con el silencio cómplice de la supuesta “izquierda”, ha mostrado en primer plano la reedición de todo el esperpento del Régimen del 78. Frente a él, ni siquiera una lección de dignidad y de voluntad de lucha tan impresionante como la que ha ofrecido el pueblo catalán ha sido capaz de romper – él solo – el muro del Régimen del 78. El marco general del capitalismo que afecta a todas las estructuras sociales y políticas, al tiempo que alimenta el recurso al fascismo y a la guerra para controlar el acceso barato a materias primas y anular competidores. Y es esa lucha feroz la que intensifica las contradicciones interimperialistas y abre oportunidades de victorias. La creciente agresividad de la OTAN y el incipiente Ejército Europeo son ejemplos de esas tensiones crecientes entre el imperialismo europeo y el estadounidense. Hechos estos de gran trascendencia para quienes estamos convencidos de que no hay otra salida que la que abren los procesos revolucionarios y de que, en ese camino, tiene importancia decisiva la división y la confrontación interimperialista.

Quienes apoyamos este Manifiesto creemos que es precisamente esa izquierda pusilánime y engañosa, que resalta aspectos colaterales para evitar enfrentar a los auténticos responsables de tanto dolor y tanta desesperación, una de las principales responsables del resurgimiento de la extrema derecha como expresión de la confusión y la canalización de la rabia del pueblo estafado.

Y para no enfrentarla no sirven histéricos llamamientos a formar “frentes antifascistas” liderados por los mismos que han defraudado toda esperanza de transformación. La derrota popular gestada en la Transición se hizo sobre la base del debilitamiento hasta la extenuación del poder de la clase obrera y el sometimiento de sus principales organizadores a los dictados de la burguesía. Y se consiguió, unas veces mediante el soborno, otras usando la represión y siempre fomentando la desmemoria. La ruptura de la continuidad histórica de las luchas obreras y populares es la principal herramienta ideológica de la dominación. La destrucción de la conciencia de que cada generación, para poder enfrentar los problemas que cada época depara, necesita recoger y actualizar el tesoro de experiencia y de lucha de quienes le precedieron, es su arma de destrucción masiva de la conciencia colectiva y facilitar su dominación. Otra es fomentar la división dentro de la clase, de forma que el enfrentamiento entre sectores de la misma confunda, distraiga y divida.

La ofensiva es múltiple: la multiplicación de las diferentes situaciones laborales, la individualización y el vaciamiento del poder de la negociación colectiva, el racismo para enfrentar a la clase obrera de diferentes nacionalidades o la más reciente, que intenta usar la legítima lucha de las mujeres trabajadoras contra el patriarcado para contraponer a mujeres en abstracto contra hombres. Todas ellas son cargas de profundidad de la burguesía contra su mayor enemigo: la clase obrera unida, en toda su diversidad, e independiente, es decir, consciente de sí misma y de su poder. La lucha antifascista organizada y coherente, pueblo a pueblo, barrio a barrio, en las fábricas o en las universidades, debe ser el resultado de la unificación de las luchas obreras y populares contra el enemigo común. Y debe ir dirigida tanto a levantar un muro popular frente al fascismo, como a rescatar de sus filas la rabia y la desesperación obrera de tanto engaño. Y para ello no sirven discursos vacíos.

Es necesario identificar y llamar a la lucha contra los verdaderos enemigos del pueblo. La construcción del poder obrero y popular debe hacerse sobre la base de ineludibles propuestas de ruptura.

  • Ruptura con las estructuras de poder del franquismo travestidas en el Régimen del 78, cuyos pilares son la monarquía y la Constitución de 1978. Sólo la confluencia de las luchas obreras y populares por la República con la de los diferentes pueblos del Estado Español por el ejercicio de su derecho a la autodeterminación puede crear una correlación de fuerzas favorable para llevar a cabo una tarea histórica pendiente desde hace más de 40 años. Y junto a ella, la lucha por la amnistía que vacíe las cárceles de presos políticos antifascistas.
  • Negar el pago de una deuda infame construida a base de transferir fondos públicos a los grandes bancos y rebelarse ante el dictado del déficit, con la reducción del gasto en servicios públicos que conlleva. Todo ello en el marco de la confluencia con otros pueblos de Europa con el objetivo común de romper con el euro y con la UE, así como con su parafernalia de guerra dirigida contra otros pueblos o contra nosotros mismos: la OTAN y el Ejército Europeo. La expropiación de la banca y de las empresas estratégicas, y la planificación de la economía colocando las necesidades humanas como máxima prioridad social, son herramientas indispensables.

Los elementos políticos que aquí señalamos no saldrán en los debates, ni en las tertulias electorales. Son, sin embargo, cruciales, y constituyen los pilares del programa político que debe permitir a la clase obrera y a los pueblos del Estado Español empezar a construir sólidamente su propio poder, dejando atrás ilusiones y espejismos que tan caros estamos pagando.

Las organizaciones firmantes de este Manifiesto nos hemos comprometido a iniciar un proceso de debate y de unidad de acción que nos permita avanzar juntas para recuperar lo perdido y continuar la lucha hasta realizar la plena emancipación social.

FIRMANTES:

COMUNISTAS

 

El sionismo más violento se disputa el poder en Israel

¿Votarías? Es el dilema al que se enfrentan miles de palestinos atrapados en un país dominado por el odio y el supremacismo sionista.

El 9 de abril, Israel celebra unas elecciones legislativas cuyo resultado, aunque parece difícil de prever, es de todo menos esperanzador para los palestinos.

Uno de los temas que más se ha repetido en la campaña electoral de los diferentes partidos de derecha judía es el racismo anti-árabe, y más concretamente anti-palestino. Si bien saltó a los medios la polémica por el spot en el que la candidata Ayelet Shaked banalizaba el fascismo, lo cierto es que éste no ha sido el vídeo más lamentable de los sionistas.

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La dirigente ultraderechista israelí Ayelet Shaked banaliza con el fascismo en un spot electoral. Shaked es Ministra de Justicia del régimen sionista desde mayo de 2015.

Para promocionar su campaña electoral, Anat Berko del Likud difundió un vídeo en el que simulaba que iba a ser secuestrada por su marido, disfrazado de palestino. Entonces, empezaba a enumerar sus “éxitos” en la lucha contra la resistencia palestina, para terminar mofándose de los árabes y su idioma.

El principal opositor a Benjamin Netanyahu, Benny Gantz (del Partido Azul y Blanco o “Kahol Lavan”), a pesar de presentarse como la opción moderada de centro-izquierda, ha llevado el lenguaje beligerante al siguiente nivel. En su spot electoral se limita a mostrar un funeral palestino mientras un número en mitad de la pantalla asciende hasta llegar a 1.364. Esta cifra es el número de palestinos (supuestamente militantes) de cuya muerte fue responsable Gantz durante la “Operación Borde Protector”, en la que las fuerzas israelíes bombardearon salvajemente Gaza entre julio y agosto de 2014.

Por si esta exaltación de la muerte no fuese suficientemente repulsiva, de acuerdo a la ONU, de los 2.104 palestinos que murieron en los bombardeos de 2014, 1.462 de ellos eran civiles; 495 niños y 253 mujeres. Estas son las muertes de las que Benny Gantz está tan orgulloso. Gantz también forma coalición con el Telem de Moshe Ya’alon, el mismo que prefiere al ISIS antes que a Irán en su vecina Siria. Sería anecdótico de no ser porque el Partido Azul y Blanco es la fuerza que está disputando la hegemonía del Likud.

¿Cómo alguien puede considera esta fuerza moderada o mínimamente centrista? Sencillo: porque lo que hay enfrente es aún peor. La anexión unilateral del Golán sirio, hacer capital de Israel el Jerusalén ocupado o afirmar que Israel es solo para los judíos son algunos elementos del discurso más radical y reaccionario de Netanyahu; involucrado en al menos 3 casos de corrupción y malversación.

Por si este supremacismo no fuese ya de por sí alarmante, el Likud de Netanyahu quiere formar coalición con el partido supremacista, racista y violento Poder Judío “Otzma Yehudit”, que aboga por la expulsión de todos los árabes de Israel – incluyendo Gaza y Cisjordania. Sus políticas de segregación racial quieren prohibir incluso cualquier tipo de matrimonio o relación entre árabes y judíos. Estos son los aliados de Netanyahu, actual Primer Ministro de Israel.

En este contexto, los palestinos no le ven el sentido a participar en unas elecciones que solo sirven para legitimar el sistema israelí y afianzar su espejismo de democracia liberal.

Los palestinos, que tradicionalmente han sido parte de la vida política incluso más que la población israelí, con índices de participación electoral que superaban el 75%, ya no le ven el sentido a seguir participando. Desde 1967 la participación ha caído en picado, y solo un 63% de los palestinos votaron en 2015.

Lo máximo a lo que aspiran los árabes es a un 16% de la representación mientras que el 84% de los votantes son judíos. Casi 3 millones de palestinos en Cisjordania y alrededor de 2 millones más en Gaza no van a poder votar, lo que reduce la representación de la población nativa a una minoría en su propia tierra.

Esto sucede en un país donde el racismo es endémico. En una sociedad podrida que expulsa y margina a los nativos. Una sociedad podrida que va a las colinas a disfrutar de cómo su aviación bombardea a civiles gazatíes. Una sociedad podrida que busca eliminar cualquier resquicio de la Historia y cultura palestina. No son raros los casos de agresiones a ciudadanos solo por hablar árabe en lugar de hebreo. Los sionistas no solo odian a los musulmanes; también desprecian a los cristianos ortodoxos y a los drusos. Desprecian a cualquiera que no comulgue con sus ideas de superioridad judía.

No ha habido en la Historia de Israel una sola coalición de gobierno que integre a fuerzas árabes. Incluso, en este “circo electoral” se ha intentado sabotear a la coalición de islamistas y nacionalistas árabes Balad-Raam (“Lista Árabe Unificada”). A principios de marzo, el Comité Electoral Central israelí intentó evitar que esta fuerza pudiese presentar candidatos a las elecciones.

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Benjamin Netanyahu, Primer Ministro de Israel, da una rueda de prensa en Jerusalén el pasado 3 de abril. (FOTO: Ronen Zvulun/REUTERS)

El electorado palestino está huérfano de hogar y de representantes. Aun yendo a votar, se espera que Balad-Raam no saque más de 4 asientos en la Knesset (Parlamento israelí), de 120 asientos. La otra fuerza izquierdista, Hadash-Tal, formada a partir de varios partidos de izquierda y el Partido Comunista Israelí, tampoco tiene una capacidad real de realizar cambios. Solo se espera que saque entre 7 y 8 escaños. A niveles prácticos, la izquierda en Israel está muerta.

Aida Touma-Sliman, una de las principales figuras de Hadash-Tal, llama al voto útil contra los sionistas radicales. Sin embargo, ¿cuán útil es el voto? Tras años luchando en la Knesset no ha logrado nada. Su partido solo pudo llorar mientras veía cómo se aprobaba la “Ley del Estado Nación” que reconocía a Israel como Estado únicamente judío, y eliminaba la cooficialidad del árabe.

¿Sirve de algo votar?

Este es el debate entre los árabes y los palestinos estas elecciones. Mientras que la mayoría, fruto de la desidia, llama al boicot para no legitimar el sistema israelí, gente como el artista Tamer Nafar llaman a votar, aunque sea para no terminar en una situación peor.

En una canción que se viralizó, Tamer Nafar reflejaba las dos visiones de los palestinos de cara a las elecciones. Por un lado están el desasosiego y la indiferencia, la visión de la rebelión como única vía: “Israel está utilizando a los árabes para parecer liberal, pero es el mismo gobierno que bombardea Gaza”.

En el otro lado, se enfrenta a sí mismo con un rayo de esperanza para lograr algo, por muy poco que sea: “No subestimes su fascismo. Mira lo que hicieron a nuestros abuelos (…) Yo quiero hacer el boicot, pero he decidido que no quiero estar fuera. Por mis hermanos y hermanas en 1967, voy a votar. Por la Marcha del Retorno, voy a votar. No tiene sentido tirar una herramienta cuando apenas tenemos herramientas”.

Hay quienes pueden tildar a Nafar de idealista, pero… ¿cuál es la otra opción?

Israel es un Estado que ha violado y viola reiteradamente las resoluciones de la ONU. Para los palestinos, ahora mismo resulta imposible negociar con un ocupante orgulloso de sus crímenes. En este contexto… ¿votarías?

¿Votarías en un país cuyos últimos 6 gobernantes han sido sionistas que abogan por la destrucción de Palestina? ¿Votarías en un país que ha sido liderado por criminales de guerra como Ariel Sharon? ¿Votarías en un país que ensalza el odio desmesurado de Avigdor Liebermann? ¿De Gantz? ¿De Gabi Ashkenazi? ¿De Moshe Ya’alon? ¿De Netanyahu? ¿Votarías en un país que cada día se expande con asentamientos de colonos ilegales que no respetan tus derechos más básicos?

Para los palestinos, estas elecciones son solo un paso más hacia la oscuridad de un túnel que parece no tener luz al final.

Por Alberto Rodríguez García

El comunismo sigue vivo en las montañas de Filipinas tras 50 años de lucha

Guarecidos en un recóndito y escarpado valle entre montañas de Filipinas, conviven una treintena de camaradas que han entregado su vida a la lucha revolucionaria. Combaten en el Nuevo Ejército del Pueblo (NPA, por sus siglas en inglés), la guerrilla comunista más antigua de Asia, que acaba de cumplir medio siglo de alzada en armas.

Una agotadora caminata de 4 horas – solo 2 para entrenados guerrilleros – entre riachuelos, barro, hojas de palma secas y cocos caídos lleva hasta el campamento del Comando “Melito Glor”, que lucha contra el Estado opresor en la región de Calabarzon, al sur de la isla de Luzón.

Se accede al caer el sol, protegidos por la oscuridad de la noche, en estricto silencio y en fila india, custodiados por rebeldes blindados con fusiles. Las linternas siempre apuntando al suelo para alumbrar el camino plagado de obstáculos sin ser vistos.

Esa ubicación es transitoria, no permanecen en el mismo lugar más de dos meses, por seguridad. Es la vida en la guerrilla, siempre en movimiento, siempre en alerta.

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La guerrillera filipina “Ka Kathryn”

La camarada alias “Ka Kathryn” (“ka” es camarada en tagalo) se despierta con energía a las 4 de la mañana. “Es la hora en la que el enemigo puede atacar y todos debemos estar en pie”, cuenta esa guerrillera de 26 años a un equipo de la Agencia EFE, recién llegado, que tuvo acceso exclusivo al campamento.

Duermen en turnos de 3 horas. Unos hacen guardia mientras los otros descansan sobre el suelo de cabañas de bambú y palma. Hay algunas hamacas, pero no para todos, por lo que tienen que rotar.

“Somos una gran familia, todos nos ayudamos”, dice mientras prepara el desayuno: arroz blanco y carne de cerdo. El menú se repite en el almuerzo y en la cena.

Días de celebración

La rutina se ha roto en el campamento. Los entrenamientos y la disciplina militar han cedido a un ambiente más relajado y festivo. Están de aniversario, pues el NPA, brazo armado del proscrito Partido Comunista de Filipinas (PKP, por sus siglas en tagalo), cumplió 50 años el pasado 29 de marzo y los fastos duran varios días.

Han preparado un acto con teatro, música popular, discursos, arengas, pasos de revista, malabares con fusiles y tributos a los caídos. Celebran que la rebelión sigue viva en más de 100 frentes por todo el territorio filipino con miles de combatientes. Unos 6.000 según el gobierno de Rodrigo Duterte, “muchos más” según la guerrilla.

“La situación es la misma, nada ha cambiado. Años de políticas neoliberales y privatizaciones hicieron que el país perdiera sus recursos para entregárselos al imperialismo, particularmente a EEUU. Y el régimen de Duterte está regalando el país al resto del mundo capitalista, como China o Japón”, analizó Ka Kathryn.

Esta joven revolucionaria se unió al NPA en 2013, después de graduarse en la universidad, donde inició su incursión en el activismo militante. Protestó contra el encarecimiento de las matrículas y se concienció de la necesidad de la lucha cuando su padre perdió el trabajo.

El Gobierno filipino privatizó la planta eléctrica en la que trabajaba. Fue de los pocos que conservó el empleo, pero le aumentaron la jornada laboral sin subir el salario. Cuando se unió a un sindicato, fue despedido.

“Al principio mi familia no quería que me alistara. Pero la última vez que hablé con mi padre, me dijo que no volviera a casa, que era su única esperanza para lograr justicia”, relata orgullosa.

Asegura que el NPA no ofrece compensación económica alguna a los reclutas: “Nos enrolamos porque consideramos que es nuestro deber entregar nuestras vidas para cambiar el país y defender los principios en los que creemos”.

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Guerrilleros del Comando “Melito Glor” del Nuevo Ejército del Pueblo (NPA), brazo armado del Partido Comunista de Filipinas.

En la actualidad, se acusa al NPA de que sus fuentes principales de financiación proceden de extorsiones y de “impuesto revolucionario”, motivo por el que el gobierno de Duterte los ha catalogado como “terroristas”, como ya hicieron EEUU o la Unión Europea. Ellos afirman que subsisten con las ayudas de las masas simpatizantes y organizaciones internacionales amigas.

Estas masas les proveen de ropa, comida, utensilios básicos de cocina o herramientas para construir sus cabañas. La vida en la guerrilla es austera, pero no renuncian a la modernidad: los altos mandos tienen teléfonos móviles de última generación, conexión satelital y ordenadores.

En el pasado tuvieron apoyo de los partidos comunistas de China o Vietnam, hoy países “capitalistas en la práctica” que han sufrido el “revisionismo moderno” de las enseñanzas del marxismo-leninismo más puro o del maoísmo que estos guerrilleros profesan a ultranza.

“No es el comunismo como ideología lo que ha fallado, sino la revisión sistemática de los documentos sobre el marxismo”, sentencia (alias) Ka Anse, rebelde de 25 años.

Nuevos reclutas

Las tres cuartas partes de las filas del NPA son hoy menores de 35 años, como Kathryn o Anse, una muestra de que la retórica revolucionaria del siglo pasado todavía cala en las zonas rurales más empobrecidas.

“Vivir en la guerrilla es duro, pero soy feliz porque servir al pueblo te da la motivación para seguir adelante en la construcción de una nueva sociedad libre de opresión”, detalla Anse, que se unió al NPA en 2016 tras graduarse en Historia.

Proviene de una familia campesina que no vio con buenos ojos su elección: “Les dije que ésta era la solución para una vida mejor, para tener tierra y un futuro mejor para las próximas generaciones”, ya que sus padres y abuelos son arrendatarios de la tierra que trabajan, en manos de un gran terrateniente.

En la rebelión encontró el amor y ahora su esposa – asignada a otro campamento – está embarazada de 3 meses. “Espero que mi hijo llegue a ver esa nueva sociedad. Soy optimista, por eso estoy aquí”.

“Desde pequeña supe en qué consistía la revolución. Por eso cuando terminé la universidad en 2017 me alisté para servir a las masas”, cuenta con la cara tapada ante la cámara, ya que no está fichada por las autoridades, alias Ka Isay, joven de 22 e hija de dos importantes mandos del NPA.

Ka Jone se enroló en el NPA con 34 años, cansado de trabajar jornadas maratonianas en una fábrica de electrodomésticos de una empresa estadounidense. “Estar aquí no puede compararse con nada. Las montañas, las largas caminatas, el hambre o el frío son sacrificios que valen la pena por ayudar a la gente. Incluso la muerte. Estoy listo para eso”.

Una vida en el frente

Al mando del “Melito Glor”, el comandante Jaime Padilla (alias “Ka Diego”) es el guía de estos jóvenes rebeldes. Con 72 años, lleva 47 en la guerrilla y seguirá en el frente “hasta el final”.

“Era un simple activista, pero cuando Ferdinand Marcos declaró la Ley Marcial en 1972, me vi obligado a adherirme al movimiento sin saber qué iba a pasar”, rememora entre risas.

Ka Diego, que todavía se emociona al oír “La Internacional”, asevera que nada ha cambiado en Filipinas desde la ocupación de EEUU o la dictadura de Marcos. “La mayoría de la gente sigue siendo pobre, oprimida por la minoría de la clase dominante”.

En la lucha formó una familia. Se casó con otra rebelde en 1986 – ella falleció en 2015 por culpa del cáncer – y tuvieron un hijo, que decidió mantenerse alejado del movimiento y “llevar una vida normal”.

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Ka Kathryn junto al veterano guerrillero Ka Diego.

En casi cinco décadas como rebelde, Diego ha sido testigo de los avatares del proceso de paz con los diferentes gobiernos reaccionarios que han desfilado por Filipinas. Ahora el diálogo se ha roto definitivamente con la administración de Duterte, que ha prometido “aniquilar” al NPA este mismo año.

“Nuestras fuerzas revolucionarias están listas tanto para negociar la paz como para luchar contra el gobierno fascista”, advierte Ka Diego, convencido de que la guerrilla sobrevivirá y derrotará al sistema espoleada por el respaldo mayoritario del pueblo.

En otro campamento en algún punto remoto de esas montañas, en la provincia de Quezón, Ka Cleo (36 años) y Ka Wenli (40 años) comparten su vida entregada a la lucha desde 2009, después de que él la cortejara durante 3 años. Hoy son felices juntos en la sierra e incluso tienen un hijo de 9 años.

“Me uní al NPA porque sufría las condiciones injustas de nuestra sociedad. Era un productor de coco, vivía de vender aceite de coco, pero el dinero nunca era suficiente para subsistir”, explica Wenli, alzado en armas desde 2001.

Para Ka Cleo, que se alistó en 2006, las masas son la prueba de que no son terroristas:

“Ellos saben todo lo que hacemos en las comunidades. Nos arriesgamos por ellos a la cárcel o la muerte, pero forma parte de nuestro sacrificio por el país, incluso si ahora enfrentamos penas más duras por terrorismo”, defiende Cleo.

FUENTE: Agencia EFE