La cooperación económica entre Rusia y China, la OCS y el cambio climático global

El Foro Económico Oriental del pasado año 2018, celebrado en Vladivostok (Rusia), contó con la habitual cobertura desdeñosa, si es que existió, de los principales medios de comunicación anglosajones. Visto a través de las burbujas especulativas, no reguladas y febriles que han definido lo que pasa en las finanzas globales del siglo XXI tanto en Nueva York como en Londres, el lento pero constante y enorme desplazamiento hacia la consolidación y la cooperación industrial y de recursos entre Beijing y Moscú está ocurriendo a un paso demasiado lento para captar la imaginación occidental que sufre del síndrome de déficit de atención. Este hecho de no comprender la escala de lo que está pasando es como la fábula de Esopo sobre la tortuga y la liebre. Mientras los dirigentes políticos occidentales, estrategas y financieros piensan en los horarios de los programas de noticias, los presidentes Vladimir Putin y Xi Jinping están pensando en términos de décadas y generaciones.

Dirigentes políticos y comentaristas occidentales creen que la cooperación económica entre Rusia y China ya ha fracasado y que nunca podrá tener éxito porque avanza lentamente. No logran entender que se está moviendo de manera consistente y constante en la misma dirección. Lo que rusos y chinos están haciendo es integrar la dimensión de la seguridad estratégica de la altamente exitosa y ahora bien establecida Organización para la Cooperación de Shanghai (OCS) con la dimensión de las inversiones económicas de la Iniciativa de la Franja y la Ruta, impulsada por la República Popular China.

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Vladimir Putin y Xi Jinping, presidentes de Rusia y China, se saludan durante una visita oficial del mandatario ruso al Gigante Asiático.

Esto se podría comparar con el muy promocionado éxito de las iniciativas combinadas del Plan Marshall y la OTAN, creadas por EEUU a finales de la década de 1940 para integrar a toda la Europa Occidental bajo su dirección y control.

Sin embargo, las iniciativas de la OCS y la cooperación económica entre Rusia y China están en una escala mucho mayor y no exigen una estrecha integración de las naciones, con el corazón de Eurasia como en rígida fila india micoradministrada. Esa es la parte más atractiva del esquema. Una de las acciones donde la OCS ha tenido éxito durante los últimos 17 años es haber garantizado la paz y la seguridad para todos sus Estados miembros, que se extienden a través de Eurasia. El contraste con las interminables guerras que EEUU está librando – e incluso provocando – a través de Asia del Sur, Medio Oriente y África del Norte, esto es, la periferia del mundo euroasiático, no puede ser más evidente.

La OCS dio este año otro gigantesco paso hacia el mantenimiento de la paz en Asia cuando India y Pakistán (enemigos aparentemente irreconciliables durante décadas, que incluso se han llegado a amenazar mutuamente con armas nucleares) se convirtieron a la vez en miembros del organismo. Este movimiento va a generar enormes y altamente positivas inversiones, así como ramificaciones económicas junto a la seguridad.

Incluso el cambio climático global está ahora desempeñando un papel de rápido crecimiento e impulsa enormemente las comunicaciones y la consolidación industrial de las principales naciones de Eurasia. El cambio climático está desbloqueando los recursos de Siberia y de la Cuenca del Ártico en formas inconcebibles hace tan solo una década. Moscú y Beijing son, obviamente, los socios indicados para desarrollar las nuevas oportunidades que se ofrecen.

Enfocarse en el desarrollo económico de Asia Central y Kazajistán, tal como lo hacen tantísimos estudios, es pasar por alto el enfoque a largo plazo o el “schwerpunkt” de la cooperación económica entre Rusia y China, que se encuentra más hacia el este y más allá hacia el norte a través de Siberia y el Ártico, y a lo largo de las fronteras comunes más largas del mundo.

China tiene un creciente apetito por el petróleo ruso, que no está sujeto a las fluctuaciones de precios internacionales y, sobre todo, a las interrupciones debido a guerras y desestabilizaciones generadas por las impredecibles políticas de EEUU.

También para Rusia, enfrascarse en acuerdos energéticos ampliados y a largo plazo con China sería un muy bienvenido amortiguador de nuevas y salvajes fluctuaciones en los precios mundiales de la energía, aunque pareciera muy probable que la inestabilidad en los precios globales del petróleo será fomentada por dos naciones que sufrirán desastrosamente a raíz de esto: EEUU y Arabia Saudí.

Las enormes distancias, la falta de infraestructuras y las duras condiciones climáticas en el norte del Lejano Oriente euroasiático durante gran parte del año han sido siempre los principales factores que impidieron el desarrollo económico de Rusia y China. No obstante, el comercio bilateral ha crecido de manera constante y sustancial desde un relativamente modesto nivel de 15.800 millones de dólares en 2003 a unos 95.300 millones en 2014.

En todo caso, esta cifra es bastante menor que los 500.000 millones de dólares al año del volumen comercial total con la Unión Europea durante 2014 – pero se trata de una UE crecientemente inestable – una vez más a consecuencia de las insensatas políticas de EEUU y el Reino Unido, lo que probablemente supondrá una menor cantidad de importaciones por parte de China dentro de unos pocos años.

Por el contrario, Rusia ha aplicado una cautelosa y responsable política fiscal durante lo que va de siglo bajo el mandato del presidente Putin y actualmente está buscando expandir y diversificar su propia manufactura y base industrial. Como resultado, el mercado ruso posiblemente se vea capaz de generar una inesperada y altamente positiva elasticidad en la demanda de empresas e inversiones chinas en la próxima década.

Las economías de Rusia y China son más complementarias de lo que se supone en Occidente. Una mayor cantidad de inversiones en ambos lados se necesitaría para sacar las ventajas apropiadas de ese potencial. Pero los recursos y la voluntad política para aplicarlos, claramente, existen.

El proceso de cambio climático ya está abriendo perspectivas comerciales y de comunicaciones sin precedentes junto a una confiable y segura tarifa a través de la vasta línea costera ártica de Rusia. Los cambios medioambientales están haciendo que el desarrollo de los casi ilimitados recursos de Siberia sean muchísimo más accesibles e inminentes de lo que jamás se hubiera imaginado.

Este es el verdadero “panorama general” tras el lento pero constante esfuerzo por expandir el comercio y las inversiones bilaterales entre Rusia y China. Los legisladores estadounidenses y analistas de Wall Street siguen estando ciegos ante esto. Pero no hay razón para que los demás también lo estén.

Por Martin Sieff

 

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Contra VOX viviremos (vivirán) mejor

Está circulando, pidiendo adhesiones, un “Manifiesto” apócrifo (sin firma), cuya autoría se atribuye a “personalidades de la izquierda procedentes del mundo universitario a las que se han sumado otras del sindicalismo y de movimientos sociales” (no se dice, por ahora, quiénes ni qué representan), mostrando su “máxima preocupación porque PSOE-A y Adelante Andalucía sean incapaces de colaborar en el momento histórico más delicado para la democracia en nuestra tierra en los últimos 40 años”. Hacen un llamamiento a PSOE-A y Adelante Andalucía para que “se reconozcan como actores del pueblo progresista andaluz y abran un nuevo e inmediato tiempo de colaboración ante la amenaza de la ultraderecha”.

Es significativo que estas “personalidades” no hayan promovido manifiestos críticos con las políticas neoliberales desarrolladas durante los casi 40 años de régimen pesoísta, sobre todo en los últimos 10 años de fuerte deterioro de los derechos sociales, que son las que han producido la gigantesca abstención que ha permitido el triunfo de lo que llaman “las derechas” en las últimas elecciones, ni inviten a la más mínima autocrítica. Y que pretendan ahora que Podemos Andalucía se suicide colaborando estrechamente a tapar las vergüenzas políticas (incluida la pestilente corrupción) y el derechismo de esas casi cuatro décadas de gobiernos del PSOE. Pretenden utilizar la emergencia en las instituciones de la ultraderecha, que siempre ha existido pero que tiene ahora un partido independiente y provocador, como una gran capa que todo lo tapa. Y muchos picarán, ingenuamente, en el anzuelo.

Lo que se pretende, en realidad, es salvar a doña Susana y, una vez más, a los partidos que ya traicionaron la posibilidad de ruptura con el franquismo. No se puede luchar contra los lodos de ahora (la aparición electoral de la ultraderecha y la mayor derechización de la derecha dura) sin denunciar aquellos polvos (no solo de la Transición sino también de los 40 años siguientes) que produjeron los mal nombrados “grandes partidos de izquierda”. Para construir, o reconstruir, una verdadera izquierda andaluza lo primero sería no alimentar la ficción de que el PSOE actual es un partido de izquierda. No lo es, aunque sí ha sido el pesebre en que se ha alimentado (no solo económicamente) mucha gente y gran parte de las “personalidades” autoproclamadas progresistas. Lo siguiente, no separar luchas sociales por la defensa de derechos con lucha nacional andaluza por el reconocimiento de nuestro derecho colectivo a decidir por nosotros mismos – entre otros objetivos, para que no ocurra (como ahora) que el futuro de nuestras instituciones políticas se negocie y decida en Madrid.

Pienso que se inaugura una época en que proliferarán los Manifiestos encabezados por “personalidades”. Es revelador que apenas los haya habido, al menos promovidos por ellas, mientras ha gobernado Andalucía el PSOE, a pesar de los recortes salvajes, de la corrupción y de la promoción de un capitalismo a la vez favorable a las grandes corporaciones transnacionales, la banca, la industria militar y los grandes lobbies turísticos y a los intereses de los amiguetes (de lo que, por ejemplo, “Canal Sur” es un buen exponente). Los manifiestos reaparecen ahora. Ya dijo Felipe González [N. de la R.: copiando a Deng Xiaoping] que da igual gato blanco o gato negro porque lo importante es que cace ratones. Aplicado a nuestra situación, darían igual las barbaridades y políticas de derecha que se hayan perpetrado, y se sigan defendiendo, porque lo único importante es afirmar que se está contra la ultraderecha (que esas barbaridades han cooperado en reactivar) y declararse antifascista. El poco más de 6% sobre el censo electoral que ha conseguido VOX justificaría, supuestamente, tocar a rebato por lo que llaman “emergencia democrática”. Sin duda, hay que defender los derechos ya conquistados (cosa que muchos no han hecho durante los gobiernos pesoístas) y denunciar la derechización general de partidos e instituciones. Pero sin hacer de esta defensa el único objetivo político ni suspender otras luchas por ampliar esos mismos y otros derechos. No tengo más remedio que recordar aquella frase dirigida a la “gauche divine” (la izquierda de salón) acuñada en la Transición política: “Contra Franco vivíamos mejor”. Ahora habría que reconvertirla en “Contra VOX viviremos (vivirán) mejor”… Porque no pocos se ahorrarán el análisis y, aún más, la autocrítica.

Por Isidoro Moreno

Las relaciones de la extrema derecha española con el Ejército y la Iglesia

La irrupción de VOX en el panorama político español ha provocado que muchos hayan reparado en un partido cuyo programa contempla un estricto control de la inmigración y las fronteras, la suspensión de las autonomías, la eliminación de casi todos los impuestos salvo un IRPF máximo del 21% o medidas contra el fundamentalismo islámico. Una propuesta electoral que ha encontrado en el Ejército y en la Iglesia apoyos para difundir al resto de la sociedad unos fundamentos que recuerdan más al oscuro siglo XX que al XXI.

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Las relaciones de VOX con el Ejército son inmejorables, como por otra parte sucede en otros países del mundo en los que la extrema derecha ha gobernado u ocupado un espacio de poder considerable (EEUU, Brasil, Grecia, Italia, Polonia o Hungría). Podríamos aseverar que el partido de la extrema derecha española es, con gran diferencia, quien mejores relaciones mantiene con los militares y, lo que es más difícil, a todos los niveles. Pues ha conseguido una extraordinaria sintonía tanto con la cúpula militar, homogéneamente conservadora, como con la clase de tropa, mucho más heterogénea ideológicamente hablando.

Para empezar, habría que señalar que ningún partido político representativo ha llegado tan lejos ni ha expresado de forma tan explícita los máximos anhelos de los militares españoles. Algo que quedó patente cuando, a comienzos del pasado mes de octubre, VOX dio el primer aviso sobre su ascenso al llenar la plaza de toros de Vistalegre (Madrid) con más de 10.000 personas y se conoció parte del programa militar:

  1. Aumentar el presupuesto militar hasta lo exigido por la OTAN y EEUU (2%).
  2. Combatir militarmente la amenaza yihadista.
  3. Modernizar las Fuerzas Armadas.
  4. Terminar con la precariedad laboral de los militares de tropa (ahora expulsados a los 45 años).
  5. Exigir a Marruecos el reconocimiento de la “españolidad” de Ceuta y Melilla, así como que la OTAN incluya a ambas ciudades dentro de su esfera de protección.
  6. Recuperar políticamente Gibraltar.

Pero los vínculos de la formación ultraderechista con el ámbito militar van mucho más allá de un programa electoral muy del gusto del paladar castrense, ya que se ha tejido con acciones a muy diversos niveles. Por ejemplo, la formación ha estado apoyando a los militares mayores de 45 años que reclaman no ser expulsados, tanto es así que en octubre de este año el Ejército abrió expediente al cabo Jenner López, presidente de la Asociación Profesional “45sindespidos”, por intervenir en un mitin de VOX el pasado 10 de marzo en el Teatro “La Latina” de Madrid. Nada más y nada menos que junto al propio Santiago Abascal, Presidente de VOX; y su Secretario General, Javier Ortega-Smith. Ni PP, ni PSOE, ni Ciudadanos o Podemos apoyaron jamás a este colectivo con tanta contundencia ni pomposidad.

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Cartel de propaganda de VOX, con el habitual tono y mensaje utilizado por la extrema derecha en otros lugares de Europa y el mundo.

Además, VOX ha realizado diferentes actos promocionales en instalaciones militares, como el vídeo difundido por Ortega-Smith paseando por el Tercio de la Armada y la Escuela de Suboficiales de San Fernando (Cádiz). Este vídeo fue difundido el jueves 29 de noviembre, solo 3 días antes de las elecciones en Andalucía.

Tal es la vinculación de VOX con el mundo militar que 2 de los 12 diputados que entraron en el Parlamento de Andalucía representando a la formación ultraderechista fueron militares en el pasado (Luz Belinda Rodríguez perteneció al Ejército del Aire y Benito Morillo a la Guardia Civil). Incluso el mencionado Secretario General de VOX, Javier Ortega-Smith, fue militar durante 4 años en grupos de Operaciones Especiales.

Vínculos que se refuerzan con el anuncio este 13 de diciembre de la incorporación del ex-general Fulgencio Coll, Jefe del Estado Mayor del Ejército de Tierra en 2008, como candidato de VOX a la alcaldía de Palma de Mallorca, máxime si tenemos en cuenta sus conexiones familiares con el franquismo y otros episodios históricos, según el propio Fulgencio, ya que “su padre fue el último Presidente de la Diputación antes de convertirse en Consell Insular; su abuelo, Juan Coll Fuster, fue alcalde de la capital balear entre 1945 y 1952, al igual que el abuelo de éste, Juan Coll Crespí, en 1856, y el Conde de San Simón en 1846”.

Al más alto nivel, además, la formación ultraderechista cuenta con Rafael Bardají, cuyo currículum resulta inmejorable en este sentido: fundador en 1987 del Grupo de Estudios Estratégicos (GEES) y director hasta 1996, asesor de Eduardo Serra (1996-2000) y Federico Trillo (2000-2002) como Ministros de Defensa, subdirector del Real Instituto Elcano (2002-2004), director de Política Internacional de FAES (fundación presidida por José María Aznar) y declarado sionista (impulsor en 2010 de “Friends of Israel Initiative”).

No es casualidad, pues, que cuando este verano más de 1.000 militares retirados y en la reserva, muchos de los cuales ocuparon cargos de enorme responsabilidad en los últimos 20 años, se opusieron públicamente a la decisión del Gobierno español de exhumar el cuerpo de Francisco Franco fuera VOX la única formación política de relevancia que apoyó sin fisuras la postura de los militares franquistas con un comunicado en su propia página web. Apoyo que no exhibieron ni el PP ni Ciudadanos.

En el ámbito policial, los vínculos son igualmente extraordinarios, pues hay informaciones que aseveran en las diferentes elecciones que se producirán en el año 2019 la formación ultraderechista contará con ex-militares y ex-agentes policiales en diversas localidades (se apuntan negociaciones en Córdoba, Gijón, Madrid y Cádiz). Especial es la relación de VOX con la asociación JUSAPOL, a la que ha apoyado en actos públicos en Madrid y Barcelona, y con la que comparte vínculos especiales, pues Carlos Morales (vinculado a JUSAPOL en el pasado y que ha participado en actos políticos de VOX) protegió en la década de 1990 al padre de Santiago Abascal como escolta. Por ello, no es de extrañar que VOX haya participado en más de 60 manifestaciones de JUSAPOL.

Iglesia

Sin ninguna duda, otro de los pilares de VOX para proyectarse socialmente ha sido la Iglesia Católica y la asociación “HazteOír”, muy vinculada al mundo eclesiástico. De hecho, hasta media docena de obispos han apoyado de una u otra manera al partido ultraderechista en cuanto a la promoción de la familia tradicional y el rechazo al aborto, la eutanasia o la igualdad de la mujer en la sociedad.

Y aunque el único que ha avalado explícitamente a la formación ha sido Demetrio Fernández, obispo de Córdoba, el partido ultraderechista cuenta con la simpatía de los obispos más radicales: Juan Antonio Reig Pla, obispo de Alcalá de Henares; José Ignacio Munilla, obispo de San Sebastián; Jesús Sanz, obispo de Oviedo; y Fidel Herráez, obispo de Burgos. No son los únicos, pues miembros del Opus Dei y del Camino Neocatecumenal también han secundado los postulados antes mencionados, situación que ha provocado – incluso – la “preocupación” de la Conferencia Episcopal Española.

El periódico digital “eldiario.es” apuntaba, basándose en declaraciones del investigador mexicano Álvaro Degado a la televisión pública vasca “ETB”, que el apoyo de la asociación “HazteOír” podría estar promovido por una sociedad secreta ultracatólica y paramilitar denominada “Organización Nacional del Yunque”, un grupo con poder tanto en México como en España.

Así pues, tanto en el caso militar como en el eclesiástico, si bien las expresiones oficiales de apoyo a VOX han sido mínimas o inexistentes, se percibe con cierta claridad que ambas instituciones comparten valores, principios y objetivos con el partido de las tres letras.

Por Luis Gonzalo Segura

Seamos socialistas

Hay una diferencia fundamental entre la visión de los modelos semi-revolucionarios, que dicen que mientras las clases trabajadoras y la clase obrera sigan atrasadas deben quedarse bajo tutela, pues no es razonable concederles más derechos de los que puedan ejercitar; y entre la visión revolucionaria verdadera, que dice que mientras esta clase sea la inmensa mayoría del pueblo, mientras sea ella la que construye la sociedad, quien lucha y combate cuando sobrevienen los peligros y la agresión exterior, cuando aparecen conspiraciones imperialistas, debemos habilitar todos los medios posibles para que esta clase sea capaz de ejercitar sus derechos y su libertad. Porque la clase obrera no puede llegar al nivel de capacidad y eficacia necesario para construir la Revolución Árabe si no practica sus derechos con libertad. Puede y debe equivocarse para aprender con la práctica, para que surja en nuestra vida un espíritu y un calor nuevos: el calor del pueblo trabajador, el pueblo que está interesado en la independencia y la libertad, en la soberanía y en la unidad, en que se eleve el nivel de vida de nuestros países.

No podemos ser socialistas y proclamar el socialismo si limitamos el papel de la clase obrera, si lo censuramos, si lo miramos como si no fuera parte de nosotros, ni nosotros parte de ella.

Somos parte de la clase obrera. Los socialistas verdaderos se consideran a sí mismos parte de la clase obrera. El verdadero gobierno socialista es el gobierno de la clase obrera, el que atiende más a las posibilidades de esta clase en el futuro que a sus defectos en el presente. El que considera lo que esta clase puede dar, forjar y crear en la vida de la nación, en el combate del destino, antes de los errores en los que pueda caer en la práctica, sus detalles y pormenores. Éste es el salto que se le exige a la revolución, a la Revolución Árabe total y en cada una de sus regiones, porque en el pasado se detuvo a mitad de camino.

Ésta es la corrección radical y decisiva que ha de dejar su impronta en nuestra vida y nuestra actuación en los 10 años próximo, para que nuestra revolución sea profunda y válida, capaz de corresponderse con los medios del enemigo y su enorme fuerza, para que así nos coloquemos en medio del camino de nuestro renacimiento.

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Reunión entre las delegaciones de la República Árabe Unida (Siria y Egipto), encabezada por Gamal Abdel Nasser, en el contexto de las conversaciones tripartitas entre Egipto, Siria e Irak. De izquierda a derecha: Salah al-Din al-Bittar (Primer Ministro de Irak); Luay al-Atassi (Presidente de Irak); Gamal Abdel Nasser (Presidente de la RAU) y Michel Aflaq (Jefe del Comando Nacional del Partido Baath).

Este salto consiste, precisamente, en cambiar la visión que se tiene del proletario y de la clase trabajadora. Reconocer primero sus derechos y exigirle después sus deberes. La clase obrera es consciente de sus responsabilidades históricas, pues no pide beneficios materiales o de consumo solamente, sino que con su instinto y conciencia nuevas siente que es la base de esta patria, de esta nación, que es ella quien va a salir a la calle, la que va a ir al frente el día del peligro. A ella pertenecen los luchadores y combatientes. En tiempos de paz, es ella la que construye con su sudor y esfuerzo los proyectos de desarrollo del país y de su industrialización, para llevarla del atraso al desarrollo y a la civilización.

No digo esto para que los obreros sientan orgullo y se envanezcan. No. No creo que el orgullo conozca el camino que lleva hacia nuestras clases obreras y populares. Las clases trabajadoras y populares son quienes sienten pasión por esta patria, quienes aman esta tierra; ellas son las que se sacrifican en silencio, las que en realidad creen en los valores patrióticos y humanistas, más que en el pan de cada día que luchan por conseguir.

Sacrifican de todo corazón hasta ese pedazo de pan cuando ven a su patria amenazada, sin necesitar consejos ni recomendaciones. Éstos deben dirigirse a las clases que no son capaces de valorar en qué circunstancias estamos, ni estimar que estamos amenazados en nuestra existencia como nación; ni de considerar, por tanto, que éste es un tiempo de privaciones y de preparación al combate, y que lo que debe darse a las clases populares no es comodidad, sino los medios para que puedan construir la patria y defenderla.

Por Michel Aflaq

Fundador del Partido Árabe Socialista Baath

Los laboristas podemos lograr un mejor acuerdo del Brexit: permitidnos demostrarlo

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Jeremy Corbyn (Chippenham, Wiltshire, 1949) es el actual líder del laborismo británico. Sindicalista de dilatada trayectoria, actualmente es líder de la oposición y desde su llegada al poder laborista, el Partido se ha caracterizado por su giro a la izquierda.

El chapucero acuerdo del Brexit que Theresa May presentó a la Cámara de los Comunes la semana pasada representa un fracaso monumental y un grave perjuicio para el Reino Unido. En vez del arreglo razonable que la primera ministra podía haber negociado, estamos frente a un acuerdo que incluye lo peor de los dos mundos. No le sirve ni a los que votaron por el Brexit ni a los que eligieron quedarse en la Unión Europea.

En lugar de retomar el poder de decisión, renuncia a él. En vez de proteger los empleos y las condiciones de vida, los pone en peligro al no sentar las bases para que se genere una relación comercial sin conflictos. Los conservadores llevan 2 años y medio negociando entre ellos en lugar de con la UE. El resultado ha sido un acuerdo de retirada de la Unión Europea que deja al Reino Unido sin capacidad de movimiento.

Las opciones que se presentan a los británicos son extender la fase de transición a un coste indeterminado o aceptar un desequilibrado acuerdo con una “salvaguarda” (la disposición para garantizar que no haya aduanas entre Irlanda del Norte y la República de Irlanda) que impediría una salida independiente de la UE. Como se explica detalladamente en el asesoramiento legal que la primera ministra trató de que no viéramos la semana pasada, esa salvaguarda “perduraría indefinidamente” mientras la Unión Europea así lo desee.

En la práctica, lo que todo esto implica es que la lista de deseos del “futuro acuerdo de asociación” con la UE no pase de ser eso: una lista de deseos, sin margen para negociar un acuerdo comercial eficaz y sostenible. Gran Bretaña no podría decidir en sus propios acuerdos aduaneros ni en las regulaciones clave del mercado. Se permitiría retroceder en los derechos de los trabajadores, pero no podrían tocarse las restricciones que limitan las ayudas estatales a la industria.

Según May, solo se trata de una póliza de seguro, pero ya está más que claro que la disposición de la “salvaguarda” es una parte central de su acuerdo. Deja sin voz ni voto a Gran Bretaña en un humillante lugar de paso del que no podrá salirse sin el permiso de la UE. No conozco ningún precedente de un Gobierno británico que firmase un tratado internacional del que fuera imposible retirarse sin el acuerdo de otros países. Es absolutamente inaceptable.

El único motivo por el que el Gobierno ha llegado a un acuerdo tan retorcido es el enfrentamiento entre las diferentes facciones del Partido Conservador. Pero ha fracasado. Al final, lo que ha conseguido es unir a los conservadores que querían irse de la UE con los que querían quedarse, a los miembros del Partido Unionista Democrático (DUP) de Escocia con todos los que le hacen la oposición.

Este espantoso acuerdo debe ser derrotado en la votación de la Cámara de los Comunes. En el Partido Laborista estamos trabajando con diputados y partidos de toda la cámara para garantizar su rechazo tanto como para evitar cualquier posibilidad de un Brexit sin acuerdo.

La primera ministra anda diciendo que no hay alterntiva viable y que una derrota de su acuerdo significará que no hay Brexit o que no hay Brexit con acuerdo. Es mentira. El Partido Laborista tiene un plan alternativo que desbloquea las negociaciones para nuestra futura relación con la UE y nos distancia de la dañina “salvaguarda”.

Una nueva y amplia unión aduanera con la UE donde el Reino Unido tenga voz y voto en los nuevos acuerdos comerciales reforzaría nuestro sector manufacturero y nos daría una base sólida para un renacer industrial bajo el próximo Gobierno laborista, especialmente en las comunidades más rezagadas. Eliminaría la amenaza de tener varias legislaciones para diferentes partes del Reino Unido. Y solucionaría la mayor parte de los problemas para los que se pensó el mecanismo de la “salvaguarda”.

En segundo lugar, en vez del pésimo acuerdo de la primera ministra, tendría mucho más sentido firmar una nueva y firme relación con el mercado único europeo que genere una relación comercial sin conflictos y nos otorgue la libertad de reconstruir nuestra economía ampliando los servicios públicos y estableciendo políticas de migración que satisfagan las necesidades de mano de obra, en vez de alimentar la xenofobia con objetivos o umbrales de la inmigración mentirosos.

Por último, queremos garantías de que los actuales derechos laborales la UE, sus normas medioambientales y su protección para los consumidores serán un punto de referencia desde el que solo se podrá avanzar, y no dar marcha atrás para hacer competencia desleal a otros países a costa de nuestros ciudadanos. Lo que la gente quiere de verdad son estos derechos y salvaguardas, ya sean las que los protegen de los pollos lavados con lejía o las que fijan el número de festivos remunerados. Pero el Gobierno está decidido a negociar esas protecciones y mecanismos de defensa en una carrera a la baja.

Las prioridades del Partido Laborista son muy diferentes. Nuestro plan alternativo garantiza que la frontera siga abierta en Irlanda; otorga seguridad a los inversores y da al sector industrial un empujón para que se renueve; refuerza los poderes para reconstruir la economía y los servicios públicos; asegura que los trabajadores, los consumidores y el medio ambiente tengan una defensa del mejor nivel. Estamos absolutamente comprometidos con la cooperación internacional y con la solidaridad contra el racismo en toda Europa, también en los países que no forman parte de la UE; y decididos a asegurar que los estudiantes sigan teniendo la oportunidad de estudiar en otros países.

A diferencia de la opción “Noruega Plus” que ahora se sondea entre los parlamentarios, nuestro plan no deja a Reino Unido como un acatador de normas global que implementa, sin voz ni voto, los reglamentos europeos. El nuestro es un plan susceptible de negociación con la Unión Europea, incluso en esta fase avanzada, en la que ya han sido colocados la mayoría de los ladrillos. La UE ha demostrado su disposición a renegociar acuerdos aún más complejos, como el Tratado de Lisboa. El nuestro es un plan que, en mi opinión, puede sumar una mayoría parlamentaria y unir al país.

Lo que está en juego no podría ser más importante. Si los parlamentarios no aprueban el acuerdo de la primera ministra, el Gobierno habrá perdido la mayoría en el tema más importante para el país y su capacidad para gobernar. En esas circunstancias, lo mejor que se podría hacer es permitir que el país decida el camino a seguir y el equipo para hacerlo. Es decir, elecciones generales.

En otras épocas, una derrota de tal magnitud como la que ahora enfrenta May habría significado elecciones automáticamente. Pero si bajo las condiciones actuales unas elecciones no son posibles, hay que poner todas las opciones sobre la mesa. Entre ellas, la alternativa de acuerdo del Partido Laborista y la opción de hacer campaña por una votación pública que nos haga salir del punto muerto, tal y como decidió el Congreso del Partido Laborista el pasado septiembre.

Hace 2 años, la gente que votó por quedarse en la UE quería una sociedad multicultural y una relación internacional, abierta con Europa. Muchos de los que votaron por salir lo hicieron por la rabia que les provocaba sentir que la clase política no los tenía en cuenta, con trabajos inestables y mal pagados en una infraestructura en decadencia. Nuestra misión es implementar un plan que sirva a todo el país y una a la gente.

Viendo lo que el Parlamento decidió la semana pasada, el apoyo para un plan alternativo que logre unir al país parece ahora más fácil de conseguir. El acuerdo del Brexit propuesto por el Gobierno no debe continuar. El Parlamento ha demostrado que está listo para tomar el control y el Partido Laborista tiene la capacidad de liderazgo que necesita el país.

Por Jeremy Corbyn

NOTA: Este artículo de opinión ha sido redactado por el líder del Partido Laborista antes de conocerse la suspensión de la votación del acuerdo del Brexit, programada en un principio para este martes 11 de diciembre.

Andalucía no es Castilla de la Frontera

Así comienza la entrevista de un diario nacional-católico español a una historiadora cordobesa en defensa de quien pretende amputar a Córdoba el nombre, la Historia y la propiedad de su Mezquita. Sus tesis negacionistas son espejo del escudo de la provincia: castillos y leones presididos por una corona con su cruz. Idéntico al del lugar de procedencia de la ex-ministra Tejerina y de sus estudiantes aventajados. Para las dos, Córdoba solo existe como ciudad española a partir de su conquista castellana y católica. Para las dos, parece que nunca hubiera sido capital de la Bética, de la Spania bizantina y, muchísimo menos, de Al-Andalus.

¿Qué es Andalucía para usted?

Desde su conquista por el rey Fernando III y sus sucesores, Andalucía es la parte más meridional del Reino de Castilla.

¿Entonces Andalucía es solamente la parte de una nación que no tiene identidad propia?

Desde la etapa medieval tiene una clara identidad dentro del Reino, de manera que se la conoce como la frontera. Podríamos decir que Andalucía es la tierra de frontera.

¿Esa situación geográfica marca el ser del andaluz como un individuo fronterizo?

Más allá del andaluz como tal, que no existe, esa frontera marca la vida de la gente que vive en Andalucía.

Porque para las dos, Andalucía solo es Castilla de la Frontera, un territorio conquistado a los moros donde no viven andaluces ni andaluzas, sino malos españoles que todavía no hemos aprendido a hablar ni rezar como es debido. No alcanzan a comprender por qué somos tan diferentes a los que nos repoblaron con la piel, la religión y la lengua correcta. Para las dos, Andalucía es una falla histórica, el producto de un error inexplicable. Y por eso también nos equivocamos al no votar a la derecha centralista del “a por ellos” y de los que cuelgan banderas “cara al sol”.

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Mucho me temo que las equivocadas son ellas. Andalucía no es una frontera sin memoria, sino una memoria sin fronteras. Como decía Blas Infante, en Andalucía no hay extranjeros porque nuestra identidad es el abrazo, no la concertina. El mestizaje y no el desprecio a la diferencia. La cultura compartida y no la sangre excluyente. La dignidad del que reparte lo poco que tiene. Y la memoria milenaria que habita en el alma y en la garganta de quienes se negaron a marcharse y olvidar. De ahí que frente a cuantos nos bombardean con insultos y ofensas – “no merece siquiera que le responda”, me dijo mi hijo de 14 años tras mostrarle la intervención de Jorge Verstrynge – la única respuesta cabal sea la de reconstruir nuestra Historia mutilada en los colegios y universidades donde, por ejemplo, se siguen ninguneando los nombres de monarcas, filósofos, médicos y mujeres andalusíes. Y si esto es grave en el resto del Estado Español, resulta imperdonable en Andalucía.

Ningún informe PISA explicará la supervivencia de la cultura morisca o negra en nuestra forma de pensar y sentir; la prisión general del pueblo gitano, segregando a hombres y mujeres para exterminar la especie como ratas; la entrega de suelo andaluz a colonos extranjeros con la prohibición de aparearse con los jornaleros que morían de hambre a su vera… Solo conociendo nuestra verdadera Historia comprenderemos por qué lo peor del caciquismo español y lo mejor de nuestras revoluciones se parieron en Andalucía, desde la revolución republicana de La Gloriosa en 1868 a las manifestaciones del 4 de Diciembre de 1977. Y de esta ignorancia impuesta y consentida, que aún nos considera Castilla de la Frontera, también es culpable la Junta de Andalucía.

Por Antonio Manuel

UCE: los “comunistas” que aparecen y desaparecen

Artículo publicado el 31 de mayo de 2017, originalmente en “Llibertat.cat

Han vuelto a aparecer. Y Xavier Tejedor Rius, de “e-noticies” les da proyección, pese a que sean cuatro y el gato sosteniendo un muro de cartón con el lema “No queremos muros” frente al Palau de la Generalitat, y con la pancarta “Por la unidad del pueblo trabajador. NO a la independencia”.

Habría que observar cuántas noticias más aparecieron en el diario subvencionado de las “bruticias”. Tantas como actos hagan, o tantas como participantes en estas protestas de foto y titular distorsionado. Eso sí, poco observamos a las personas que se manifiestan.

Por la Feria de Abril, el 6 de mayo, convocaron otra concentración-desfilillo o lo que fuera, con los mismos lemas. Y se hizo bajo el paraguas de la “Alternativa Ciudadana Progresista”, una “Asamblea Social”, “Recortes Cero”, y… la UCE.

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Carteles con la portada de “De Verdad”, órgano de propaganda de la UCE, en los que se pide el voto para Rosa Díez en las elecciones generales españolas de 2008.

Este grupúsculo, la “Unificación Comunista de España” (UCE), es muy conocido, y entre la militancia política de izquierdas ha sido considerado como una secta, en el mejor de los casos, o como una herramienta de los servicios secretos del Estado y con una estructura sectaria destructiva; algunas fuentes han desgranado su trayectoria con datos y testimonios del traumático paso por este grupo. Por otro lado, ciertas informaciones periodísticas informaron de que el grupo de Atención e Investigación de Socioadicciones (AIS), una entidad patrocinada por el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, la Generalitat de Catalunya y el Ayuntamiento de Barcelona, clasificó a este “partido” como secta.

Lo más preocupante, sin embargo, es el hecho de que este grupo al servicio de no sabemos quién se ha dotado de marcas blancas a nivel estatal para camuflarse o bien crear una sensación de “movimiento diverso”. Ya he citado algunos de los nombres de estos chiringuitos, a los cuales podríamos añadir alguno más como el “Club de los Poetas Vivos”, con logo y todo. Con esta maniobra, y no hace mucho tiempo, consiguieron hacer acopio de firmantes fraudulentos como el cantante Luis Eduardo Aute, o el ex-secretario general del PCE, Francisco Frutos, y muchos otros, para la candidatura “Recortes Cero-Los Verdes” en 2015. Poco antes, en 2014, el “Manifiesto de la Agrupación Electoral Recortes Cero” que se presentaba a las elecciones europeas, recogía una importante suma de firmantes de todo tipo de filiación sindical y política o profesiones (CCOO, UGT, CGT, asociaciones de vecinos…) de todo el Estado Español.

La UCE es un partido autodenominado “maoísta” y legalizado en 1978, proveniente de un opaco grupo denominado “Tribuna Obrera” durante los últimos años del franquismo. En las elecciones de 1977 participaron en la coalición “Frente Democrático de Izquierdas” (FDI), que en Catalunya consistía en la coalición entre el PTE y ERC, y durante aquellos años también festejó con el Movimiento Comunista y Bandera Roja.

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Una bandera franquista y otra con simbología comunista comparten espacio en una manifestación españolista, espacio frecuentado por la UCE y sus organizciones paraguas.

Durante la década de 1980 despegaron las siglas UCE en una confusa campaña anti-OTAN al margen del movimiento antimilitarista y de las plataformas de izquierdas. Era la campaña “Ni yankis, ni rusos”, con la recogida de miles de firmas (UCE style), después de la cual desaparecieron del mapa una vez realizado el referéndum sobre la OTAN en 1986. Ya habían hecho su trabajo. Años después apareció puntualmente en momentos de tensión social, como la huelga general de 1988. Posteriormente participaron en las diferentes elecciones generales y autonómicas, bien en solitario o bien infiltrados al costado de IU.

En la década de 1990 la UCE se quita la careta y despliega campañas agitativas de intoxicación contra el movimiento independentista vasco, y especialmente contra la alianza PNV-izquierda abertzale que se produjo en el marco de la tregua de ETA en 1998. Era la cantinela de todo aquello del “nacionalismo étnico” y “Arzalluz nazi-fascista” y “kosovizar Euskadi para balcanizar España”.

En los últimos años han dedicado sus campañas al proceso independentista catalán. Ojo. Ya sabemos cómo las gastan. Solamente hay que recordar el apoyo incondicional de la UCE al partido de Albert Rivera en 2007 y el texto “Seis razones para votar a Ciudadanos”.

No obstante, puede ser, convendría que alguien investigara quién teje la trama del partido-secta-cloaca del Estado. Y cómo se alimentan los enlaces con la prensa que les sobredimensiona, les proyecta y les convierte en arma de demagogia.

Adjunto algunos enlaces sobre estas cuestiones, por si alguien quiere enhebrar el hilo en la aguja de una investigación más minuciosa sobre la UCE. Seguro que en los próximos meses los escucharemos hablar:

Por Joana Gorina