Nota del PCP ante el encarcelamiento de dirigentes políticos de Cataluña

pcp_logoAnte la gravedad de las medidas represivas que están padeciendo dirigentes políticos y miembros del gobierno regional de Cataluña, el Partido Comunista Portugués (PCP) considera que tales medidas constituyen una inaceptable manifestación de intolerancia antidemocrática que en nada contribuye a la solución de la compleja cuestión nacional de España, sino que tiende a complicarla y agravarla.

El PCP expresa su preocupación respecto a la instrumentalización de la cuestión catalana para, una vez más, sofocar los justos sentimientos de identidad nacional y reforzar posiciones centralistas autoritarias tan del gusto del gran capital español.

El PCP observa con preocupación que la escalada de hechos consumados y la ausencia de una solución política democrática tiende a aumentar las graves consecuencias sociales de la política del gobierno de Madrid dirigido por el PP, así como del gobierno catalán.

El PCP condena firmemente la promoción de valores nacionalistas reaccionarios y la acción de sectores fascistas franquistas que durante décadas han oprimido a los pueblos de España, situación tanto o más preocupante que se encuadra en la deriva que se produce en la Unión Europea tendente a limitar y atacar derechos y libertades fundamentales de los ciudadanos.

El PCP considera necesario que, en el respeto a la Constitución de la República Portuguesa, los órganos de soberanía de Portugal en ningún modo acompañen ni alimenten, como lamentablemente ha hecho el gobierno, cualquier deriva autoritaria del gobierno y del Estado Español.

El PCP reitera su opinión de que la solución para la cuestión nacional en España deberá encontrarse en el plano de una solución política, que integre en el marco de una respuesta más general que asegure los derechos sociales y otros derechos democráticos de los trabajadores y de los pueblos de España, incluido el catalán.

Gabinete de Prensa del PCP

3 de Noviembre de 2017

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Madriz revolution… stand by?

1435217461_e2abcada9d963f775140cf2bb410169dSoberanía, Felipe VI, derecho de autodeterminación, fractura social, régimen del 78, guerra económica, huelga general, diálogo, partidos constitucionalistas, plurinacionalidad, desobediencia, movilización permanente, presos políticos… Catalunya.

El tablero político en el que se disputan intereses y antagonismos de clase vive una agudización del omnipresente conflicto interclasista que mueve y desarrolla las sociedades y su Historia. La terminología empleada da cuenta de esa agudización de las contradicciones entre las partes enfrentadas.

Parece ser que, en Madrid, el choque nos ha cogido con el pie cambiado y quienes hasta ahora se definían como revolucionarios, ciegos ante lo que el lenguaje nos revela, faltos de una práctica revolucionaria coherente, han adoptado una postura reaccionaria frente al movimiento rupturista de Cataluña. Al menos así ha sido en más casos de los que nos gustaría reconocer. Esperamos que terminen por aclarar si esta reacción se debe a un internacionalismo equidistante, lo cual sería injusto y erróneo – pues no se pueden asumir todos los conflictos nacionales con un único y mecanicista análisis en el que no se tienen en cuenta el desarrollo histórico o el contexto social de tal o cual nación, así como otras condiciones subjetivas específicas – o si sencillamente nos hallamos ante los hijos bastardos de aquel matrimonio de conveniencia entre la dirección del PCE y la bandera bicolor. Querrán convencernos de que lo que sucede en Cataluña es un conflicto nacional en el que la cuestión social se encuentra supeditada a la cuestión nacional para, más tarde, recordarnos aquello de que todo movimiento nacional, toda lucha nacional, tiene a las élites de cada nación – a su burguesía – como actor principal en la confrontación. Élites que, enfrentadas por el control del mercado, apelan al orgullo patrio para que “los de abajo” salgan en defensa de los pretendidos “intereses comunes” de la nación.

Sin duda, les tendremos que reconocer que vienen de casa con los manuales de la cuestión nacional bien aprendidos.

Pero, para empezar, vuelven a tropezar con la piedra del dualismo entre factores que se empeña en supeditar una cuestión a otra sin tener en cuenta que tanto lo social como lo nacional forman parte de un todo en las relaciones sociales que se desarrolla en medio de la actividad praxeológica y de la interrelación constante. Lo único que consiguen con esa dualidad es marcarse su propio corte para decidir cuándo pasar o cuándo no pasar a la acción, dependiendo de la consideración idealista de si tal o cual movimiento popular es más o menos social, más o menos nacional.

Dudoso el revolucionario aquel que desde un punto de partida idealista decide no participar en el movimiento popular para imprimirle un carácter revolucionario, y se arriesga a entregarle a la burguesía el liderazgo de ese movimiento sin ni siquiera tener en cuenta la iniciativa y la energía revolucionaria que en él vuelca el pueblo sencillo. Dudoso el revolucionario que ante la acción de las masas se sienta a esperar que las contradicciones objetivas materiales todo lo determinen… Además, querer aplicar ese análisis general y “ortodoxo” de los conflictos nacionales a la cuestión catalana es simplificar ésta hasta el absurdo y demostrarse como completos desconocedores de la realidad catalana.

Resulta cuanto menos paradójico que mientras gran parte de las élites catalanas, con su burguesía financiera – la más poderosa – a la cabeza, han comprendido que la reivindicación independentista encierra un discurso mucho más amplio, que tiene que ver con la lectura política que una mayoría social catalana ha hecho de la crisis que estalló hace una década, un importante espectro de la izquierda española carga contra el independentismo catalán… ¡acusándolo de ir a la zaga de su burguesía!

Cabría recordarles a quienes desde Madrid expresan acaloradamente su adhesión o no adhesión al independentismo que el derecho de autodeterminación se ideó como fórmula política para debilitar y soslayar el enfrentamiento entre naciones de forma democrática y, de hecho, se llegó a la conclusión de que para evitar el estancamiento de los conflictos habría de ser el pueblo de la nación que quiera autodeterminarse el único con capacidad para decidir y expresarse a través del voto. Una capacidad que está al margen del consentimiento o las preferencias de quienes no forman parte de ese pueblo soberano, esto es, de quienes no conocen o no son parte de su realidad, de su comunidad material y espiritual, y ni que decir tiene que esa capacidad de decisión está muy por encima de poderes e instituciones constituidas por y para minorías privilegiadas.

¿Y por qué recordarlo? Primero, porque la verdad sólo se revela tras la práctica, y el día 1 de Octubre las urnas catalanas se impusieron a las mentiras y al miedo que querían y quieren deslegitimarlas. Y segundo, porque en el contexto actual la acción no puede esperar a la teoría, la acción no puede postergarse ante el freno de la especulación. Fuera de Cataluña no podemos continuar hundiéndonos en el fango del debate territorial y dejar pasar esta oportunidad histórica para romper definitivamente la correa franquista que perpetúa la corrupción y los abusos que operan impunes en el Reino de España. No podemos ignorar a las masas populares de Cataluña que vuelven a situar al sujeto colectivo como actor principal en la escena política y se enfrenta al statu quo para conquistar más derechos, más libertades, más democracia, lo que se traduce en más protagonismo y más capacidad de acción y desarrollo espiritual de las clases no privilegiadas, especialmente del conjunto de la clase obrera. Insisto, ¡es escandaloso que la gran burguesía catalana que ya despliega todo su poder en instituciones y medios de comunicación para frenar el mandato democrático surgido del 1 de Octubre sea más certera que la izquierda española y sus pseudo-revolucionarios a la hora de señalar el camino que ha emprendido el pueblo catalán!

La República Catalana no nos va a despertar un buen día con el fin de la explotación del hombre por el hombre, ni con la socialización de los medios de producción, no barrerá de un día para otro los vicios, las injusticias ni los crímenes que engendra el capitalismo, pero su llegada nos sirve de estímulo para pasar a la acción a millones de trabajadores y trabajadoras de Occidente que vimos sucumbir a nuestra clase hace décadas ante los dictados del libre mercado.

La nueva República, que brota regada por el sudor y la sangre de su pueblo, que demuestra a los anestesiados pueblos del Hemisferio Norte que las masas, cuando permanecen firmes y unidas, pueden decidir su destino e imponer su voluntad a sus gobernantes, que se cuela como una piedra en el zapato de las clases dominantes, ha conquistado su derecho a erigirse como sujeto político independiente y, pase lo que pase, ya nadie nunca podrá negárselo.

Hoy no hay un sólo revolucionario consecuente en el mundo que no sonría lleno de esperanza cuando mira al pueblo catalán. Su ejemplo vuelve a poner encima de la mesa dinámicas de lucha que interesadamente nos hicieron creer olvidadas y obsoletas. La independencia en manos de los y las trabajadoras catalanas constituye un vehículo que pone rumbo a un destino que va mucho más allá de la creación de un nuevo Estado.

Para los “demócratas de toda la vida”, para los del cambio y la ilusión postergada, para los revolucionarios de manual y para los vendepatrias del pactismo y la comisión: llegado el momento, tened bien presente que “Roma no paga a traidores”

Por Alfonso Fernández Ortega (“Alfon”)

Prisión de Navalcarnero, Octubre de 2017

Comunicado de Poble Lliure tras la aplicación del 155 ante la situación en Catalunya

poblelliure-logo_transEl Gobierno español, con el apoyo de los partidos que apuntalan el régimen corrupto surgido de la Transición post-franquista, ha apostado por la “solución final” respecto al reto democrático planteado por el pueblo catalán: el golpe de Estado y la liquidación de la democracia.

La pretensión de destituir al legítimo Gobierno catalán, intervenir los medios de comunicación, amenazar a los trabajadores públicos y purgar la administración, destruir el sistema educativo y convocar nuevas elecciones prohibiendo determinadas opciones política, después de encarcelar a líderes independentistas catalanes, solamente tiene un nombre: FASCISMO.

Esta no ha sido solamente la respuesta de un gobierno, sino la de todo un aparato de Estado, comenzando por un rey de la dinastía que accedió por primera vez a la corona arrasando los Països Catalans a sangre y fuego, y que se restauró por decisión del dictador Francisco Franco. Continuando por una judicatura y unos tribunales de excepción herederos del régimen fascista. Y acabando con unos medios de comunicación puestos alrededor del mundo como ejemplo de manipulación y de falta absoluta de credibilidad.

estelada-grogaComo el independentismo llevaba denunciando desde hace décadas, el régimen de 1978 no era nada más que un lavado de cara al régimen de 1939 (la dictadura franquista y sus oligarcas) y, ahora, con un pueblo catalán movilizado de manera masiva, cívica y democrática, no ha tenido más remedio que mostrar su verdadera cara.

Llegados a este punto, se hace evidente que la única manera de avanzar en el camino de la democracia y de defender los derechos, libertades e instituciones de nuestro pueblo frente a los intentos de aniquilación política, social y cultural es la inmediata proclamación de la República Catalana.

Proclamación que, ante la vergonzosa actuación de los burócratas de la Unión Europea – un club cada vez más antidemocrático y dispuesto a proteger solamente los intereses de las oligarquía – deberá ser defendida con las mismas grandes dosis de movilización popular: cívica y masiva que nos ha traído hasta donde nos encontramos: a un paso de la libertad.

La desobediencia civil, un pueblo unido y movilizado en defensa de sus instituciones, y el apoyo de todos los demócratas alrededor del mundo, harán posible una República que no solamente será la herramienta para construir un futuro de justicia y libertad para el pueblo catalán, sino que supondrá una puerta abierta a la democracia para el resto de pueblos actualmente oprimidos por el régimen monárquico y post-franquista español:

Así, desde Poble Lliure:

  • Emplazamos al Govern y al Parlament de Catalunya a proclamar inmediatamente la República Catalana, tal y como disponen las leyes del Referéndum y de Transitoriedad Jurídica aprobadas los días 6 y 7 de septiembre, y después de la victoria aplastante del “Sí” el día 1 de Octubre.
  • Llamamos al conjunto del pueblo catalán, nuestras entidades, sindicatos y sociedad civil en general a la movilización en defensa de nuestras instituciones, de la República Catalana, por la salida de las fuerzas de ocupación españolas, por la libertad de los presos políticos y para abrir el proceso constituyente de la nueva República.
  • Llamamos a los gobiernos democráticos de todo el mundo, a las organizaciones internacional y a las fuerzas progresistas a reconocer inmediatamente a la República Catalana, a denunciar la represión y a promover sanciones y boicots contra la deriva fascista del Estado Español.

Barcelona, Països Catalans

22 de Octubre de 2017

(Puedes leer el comunicado original en catalán haciendo click AQUÍ)

¿Vuelve a la carga el Frente de Liberación Nacional de Córcega?

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Militantes del FLNC durante una rueda de prensa.

Tres personas que negaron su pertenencia al movimiento de liberación nacional independentista corso (ilegal en Francia) han afirmado durante una rueda de prensa clandestina, que retomarán la lucha armada en Córcega si continúan el asedio y las amenazas del gobierno de Macron contra los colectivos que reclaman la soberanía de la isla.

Los tres individuos, cuyo rostro se ocultaba bajo una capucha, afirmaron ser representantes de miles de personas que apoyan al nacionalismo corso, pero que no están alineadas a ningún partido político.

Por otro lado, reivindicaron públicamente 12 atentados contra entidades bancarias, perpetrados desde finales de 2016.

Los expertos opinan que se trata de una célula activa del Frente de Liberación Nacional de Córcega (FLNC), que desde junio de 2014 se encuentra inmerso en un proceso de desarme y abandono de la lucha armada.

“Pese al abandono de los arsenales y de la renuncia a la violencia, pese a nuestras promesas de actividades pacíficas, denunciamos las redadas y detenciones de muchos jóvenes que no tienen adscripción política, por lo que el gobierno de Macron alimenta la represión del independentismo, alimentando el sentimiento de injusticia que pesa sobre el pueblo corso”, manifestaron en la conferencia de prensa.

Según estos tres nacionalistas corsos, el punto de partida de esta violencia estatal se refiere al caso Reims-Bastia, cuando en 2016 la Gendarmería francesa reprimió violentamente a cientos de partidarios del equipo de fútbol Bastia CF (representante deportivo-nacionalista de la isla), que terminó con varios heridos graves.

“No se respeta el clima de paz”, dijeron, agregando que el Estado central se había situado en una postura de bloqueo sistemático al diálogo con los independentistas.

También enviaron un mensaje al nuevo jefe de Estado, Emmanuel Macron, que señalaba:

“Si el Presidente de la República Francesa utiliza los mismos medios represivos que puso en práctica François Hollande; si se empecina en su estrategia de promesas rotas y de represión gratuita, la Asamblea de Córcega reaccionará y nosotros también.”

Además, los miembros de este movimiento dijeron defender las reivindicaciones nacionalistas y la liberación de los presos políticos detenidos por actos de lucha callejera.

FUENTE: La Otra Andalucía

Anarco-independentismo: la facción más desconocida del movimiento libertario (parte 2)

El anarco-independentismo propone lograr la liberación de un territorio determinado y la capacidad de éste de auto-organizarse sin necesidad de un gobierno centralizado a través del federalismo libertario. Para sus seguidores el independentismo está implícito en el mismo anarquismo; esta propuesta, como libertaria que es, toma al individuo como base de la liberación social: la independencia surge del propio individuo. En ausencia de Estado y capital, el individuo se uniría a los organismos de base en los que, entre iguales y de manera autogestionaria, decide mediante democracia directa los asuntos que competen no sólo a la producción, sino a todos los aspectos de la vida comunitaria. Estos organismos se vinculan libremente entre sí, lo que requiere primero que ellos también sean independientes. Eso justamente es el federalismo: la unión libre (lo que también implica separación libre), para que se produzca, es imprescindible que exista la posibilidad de decisión previa de las unidades que se juntan. En el pensamiento anarquista, la independencia es el requisito para la autodeterminación que se ejerce con la autogestión. En este sentido, el anarco-independentismo no rompe con las ideas libertarias; todo lo contrario: se reafirma en ellas. Para éste, “nación” no es igual a “Estado”, ni independentismo igual a nacionalismo.

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Versión anarquista de la “Estelada” catalana, utilizada como símbolo por el anarco-independentismo en Cataluña.

Más que hablar de nacionalismo hacen referencia al término “liberación nacional”; para alcanzarlo emplean aspectos como la cultura o la lengua del territorio que quieren independizar que no estén en contradicción con las prácticas libertarias, como forma de unión popular y siguiendo un alineamiento internacionalista de hermandad con todos los pueblos del mundo, apoyándose en la multiculturalidad y rechazando de hecho el racialismo. Tanto los anarquistas como los independentistas no concibieron la liberación nacional fuera del Estado. Esto llevó a los primeros a no asumir esta liberación por tener miedo de estar potenciando un Estado nuevo, y a los segundos, a reivindicar este Estado como única forma de liberación nacional. Acusados de “nacionalistas” por el sector mayoritario del anarquismo, éstos se defienden argumentando que lo mismo se podría decir de todos aquellos que sostienen como marco referencial de su actuación el Estado-Nación, sean estos comunistas, socialistas o libertarios. Es más, no asumir la liberación nacional, posponerla a una futura e hipotética destrucción del Estado, significa convertirse en cómplice del Estado en su objetivo de someter a las comunidades nacionales.

Colectivos

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Cuarto número de la revista “Le Huchoèr” en el que se anuncia el nacimiento de la CBIL.

Existen en Europa algunos colectivos que se enmarcan dentro de la corriente anarco-independentista, unos formados por un número reducido de militantes, dedicados fundamentalmente a la teorización y a apoyar las luchas populares de sus países, y otros con una infraestructura mayor y una capacidad de operación propia mucho más grande. Entre estos últimos está la Coordinadora por una Bretaña Independiente y Libertaria (CBIL), que junta a grupos que actúan en las ciudades de ese país, y que nación de la voluntad de asociar las luchas libertarias con las de emancipación cultural y política de Bretaña. Son los responsables de la publicación del periódico trimestral “Le Huchoèr” (El Portavoz), redactado en lengua bretona, galó (la otra lengua propia del país) y francés.

En Cataluña vienen trabajando desde hace algún tiempo el colectivo Negres Tempestes (Negras Tormentas) organizando actividades y publicando la revista de debate libertario “La Rosa dels Vents”; hace poco reeditaron una obra referencial dentro del anarco-independentismo en la órbita ‘española’: “Anarquisme i Alliberament Nacional”, publicado por el grupo “Ikària” – ya desaparecido – en 1987.

En Sicilia, los partidarios de esta tendencia se agrupan alrededor del periódico “Sicilia Libertaria”, que defiende la sicilianidad negada como nación por el Estado italiano, y entienden que allí “la lucha contra el imperialismo y el capitalismo pasa inequívocamente por la potenciación de la autodeterminación y la independencia del pueblo siciliano”.

En Canarias hay tradición anarco-independentista desde hace bastante tiempo, con algunas agrupaciones a lo largo de la Historia contemporánea. Esa tradición cristalizó en el libro colectivo “Independencia y Autogestión – Escritos Anarcoindependentistas”, que recoge 13 textos del independentismo libertario a lo largo de 20 años.

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Enseña tradicional anarco-sindicalista con la cruz cátara de Occitania.

“Occitània Libertaria” nació por oposición al “sectarismo” y al “racismo” de los anarco-jacobinos de Francia. Resume sus objetivos en cuatro puntos: la colectivización de los medios de producción y la reapropiación de las tierras occitanas colonizadas; el respeto y el esparcimiento de la identidad nacional occitana; el reconocimiento del pueblo occitano y de sus derechos nacionales, y el control por parte de la comunidad nacional occitana del desarrollo económico, social y cultural del país.

Son nada más unos ejemplos, pero hay más esparcidos por el continente, en países como Euskal Herria (con un referente bien claro como fue el grupo “Askatasuna”, que en la década de 1970 editaba una revista con el mismo nombre), Galiza, Escocia, el País de Gales o Cerdeña (donde en 1986 llegó a celebrarse una especie de “Internacional Anarco-Independentista”) hay grupos, publicaciones e iniciativas que van en este mismo sentido.

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Símbolos de “Askatasuna”, publicación anarco-independentista vasca que se autodefinía como “revista comunista libertaria de Euskadi”.

Anarquismo y liberación nacional. Dos conceptos que pueden parecer, a priori, contrapuestos, pero que no tienen por qué. Eso defiende esta corriente del movimiento libertario conocida como anarco-independentismo, una tarea difícil de explicar viendo el rechazo que produce tanto en el independentismo de izquierda como en el anarquismo ortodoxo. De todas maneras, no está de más, llegados a este punto y como conclusión, recordar unas palabras del psiquiatra y ensayista anticolonialista Franz Fannon, estudioso (entre otras cosas) de las consecuencias psicológicas de la colonización sobre el colonizado: “La conciencia nacional, que no nacionalismo, es la única que puede darnos una dimensión internacional”.

Anarco-independentismo: la facción más desconocida del movimiento libertario (parte 1)

Por Xune Elipe

“Cada nación, grande o pequeña, tiene el derecho indiscutible a ser ella misma, a vivir acorde con su propia naturaleza. Este derecho es solamente el corolario del principio general de libertad”. Esta es la tesis que defendía en el siglo XIX el principal impulsor del anarquismo, Bakunin, y de la que surge el anarco-independentismo, una corriente de este movimiento donde se conjugan las ideas independentistas con las anarquistas, y que se desarrolló en el siglo XX en las nacionalidades europeas apostando por la liberación de los territorios y su auto-organización.

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M. Bakunin, filósofo anarquista ruso (1814-1876)

¿Pueden concordar las ideas independentistas y las anarquistas? ¿La liberación nacional y la individual son compatibles? ¿Para que una comunidad humana diferenciada sea libre necesita de un Estado? A estas y otras preguntas intenta darles respuesta un sector del movimiento libertario conocido como anarco-independentismo. Su incidencia en el anarquismo internacional es más bien minoritaria. Este pensamiento se desarrolló en grupos pequeños, surgidos siempre en distintas nacionalidades europeas.

Antecedentes

A pesar de la creencia generalizada de que esta es una teoría “moderna”, sus antecedentes vienen de lejos. Un teórico del anarquismo como Bakunin (1814-1876), en su obra “Patria y Nacionalidad”, decía cosas como:

“La nacionalidad es un principio; es un hecho legitimado, como la individualidad. Cada nación, grande o pequeña, tiene el indiscutible derecho a ser ella misma, a vivir acorde con su propia naturaleza. Este derecho es solamente el corolario del principio general de libertad (…) Un principio es el respeto que cada uno ha de tener por los hechos naturales, sociales o reales. La nacionalidad, como la individualidad, es uno de esos hechos; y por eso la tenemos que respetar. Forzarla sería cometer un crimen; y (…) se convierte en un principio sagrado cada vez que es amenazada y forzada. Por eso, me siento simple y sinceramente un patriota de todas las patrias oprimidas.”

Otro clásico del pensamiento libertario como Kropotkin también trató en 1897 esta cuestión con un posicionamiento bien claro:

“En todos los sitios donde el hombre se rebela contra la opresión individual, económica, estatal, religiosa y sobre todo nacional, nuestro deber es estar a su lado. Me parece que en cada uno de estos movimientos de emancipación nacional nos aguarda una tarea importante: plantear el problema en sus aspectos económicos y sociales, y esto al mismo tiempo que la lucha contra la opresión extranjera.”

Ya en el siglo XIX hubo participación libertaria en algunas luchas de liberación nacional, como las de Bosnia-Herzegovina, y fundamentalmente en la insurrección de 1876 en Bulgaria. Pero si de una experiencia de revolución social y liberación nacional hay que hablar, esa es la de Macedonia en 1903. Preparada en una docena de años, los libertarios se encargaron de la orientación, los objetivos y la acción armada. Cambiaron la táctica al atacar a las empresas de capital extranjero que mantenían al Imperio Otomano, en cuenta de las autoridades turcas, como se hacía entonces. El levantamiento duró 30 días y, a pesar de su previsible derrota, pasó a la Historia como la primera manifestación de una tentativa de liberación nacional y al mismo tiempo de emancipación social, de carácter libertario de hecho, e influida por el pensamiento de Bakunin.

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Combatientes del Ejército Negro makhnovista mostrando su enseña.

En la Revolución de 1917 en Ucrania, por sus características especiales y específicas, se dio un proceso muy particular donde confluyó el sentimiento nacional con la ideología anarquista. De esa época es la creación del Ejército Revolucionario Insurreccional de Ucrania (conocido como Ejército Negro por el color de las banderas que portaba), formado por anarquistas y donde acabaron integrados grupos pequeños de nacionalistas. Su cabeza e ideólogo fue Néstor Makhno, que creía firmemente en los principios de auto-organización y federación de campesinos y obreros ucranianos.

Más referentes posibles de este pensamiento podemos encontrarlos también en el escritor y político bretón Émile Masson, fundador en 1900 de la Federación Socialista de Bretaña y dos años después de la revista en lengua bretona “Brug”, de carácter socialista y libertario. Hizo también en esa línea el llamamiento por el que es conocido: “Bretones socialistas, hay que hablar a nuestros hermanos campesinos en su lengua”. Más tarde fue miembro del comité de redacción del periódico “Breizh Dishual” (Bretaña Libre), futuro órgano del incipiente movimiento nacionalista bretón, además de colaborar con la publicación “La Bretagne Libertaire”.

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Secundino Delgado (1867-1912) fue, pese a sus ideas libertarias, considerado como “Prócer de la Patria Canaria”.

Otra conexión entre emancipación nacional e individual se dio en el pensamiento de uno de los nombres fundamentales del nacionalismo canario: Secundino Delgado (1867-1912). Emigrado a Cuba, se hizo seguidor del anarco-sindicalismo y participa en la lucha contra España. Después tiene que exiliarse a Venezuela, donde funda el periódico “El Guanche” y propone la independencia de Canarias. De vuelva a las islas colabora con la anarco-sindicalista Asociación Obrera de Canarias y funda más tarde las primeras organizaciones políticas nacionalistas, además de crear también la publicación “Vacaguaré” (“quiero morir”, grito de resistencia guanche), donde escribe:

“Mientras respire, voy a luchar por la autonomía de los pueblos y de los individuos cueste lo que cueste. Todo por la libertad de los pueblos y de los hombres. Como decía Bakunin, que al mismo tiempo que predicaba la gran revolución política, económica y social, no abandonaba las regiones conquistadas y sometidas a potencias extrañas.”

Más adelantados en el tiempo están los vascos Felix Likiniano (1909-1983), militante anarquista muy destacado en la defensa de Donostia durante la Guerra Civil Española y después en la lucha antifranquista, y Federico Krutwig (1921-1998), escritor y miembro de Euskaltzaindia (Academia de la Lengua Vasca), autor de obras como “Vasconia” o “La cuestión vasca”. Cuestionaron los aspectos de la ideología nacionalista tradicional, proponiendo un nuevo nacionalismo vasco donde se diera una especie de fusión entre la izquierda abertzale y el anaquismo.

El proyecto de crear la Gran Albania se pone en marcha la semana que viene

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Mapa de la Gran Albania que, además de la propia Albania, abarcaría zonas de Grecia, Macedonia, Serbia y Montenegro.

El 11 de junio se celebran en Kosovo las primeras elecciones y los sondeos dan como vencedores a los fascistas de “Autodeterminación”, en cuyo programa está el inicio de las negociaciones con Albania para completar la tarea de destrucción iniciada por la OTAN en los Balcanes hace 25 años: la creación de la Gran Albania.

Está previsto que el criminal de guerra Ramush Haradinaj, presidente de la Alianza por el Futuro de Kosovo, asuma las más elevadas funciones dentro de la nueva Albania unificada con Kosovo, previa convocatoria de un referéndum. Los imperialistas apoyan el plan fascista de los kosovares, lo mismo que apoyan los albaneses; en 2014 Bruselas confirmó la candidatura de Albania para ingresar en la Unión Europea.

El plan es debilitar a los países de la región que pretenden mantener una posición independiente, especialmente Serbia, que se niega a incorporarse a la OTAN.

La Gran Albania no sólo estaría formada por la “pequeña” Albania y el actual engendro kosovar, sino que al nuevo Estado se incorporarían localidades enclavadas actualmente en Serbia y pobladas mayoritariamente por albaneses. Se trataría de una nueva limpieza étnica. Jonuz Moisiu, alcalde de Presevo (Serbia), poblada por albaneses, destacó la necesidad de unir las zonas del sur de Serbia – Presevo, Bujanovac, Medvedja – a los territorios de Albania y el ministro de Trabajo serbio, Aleksander Vulin, calificó su declaración de “llamamiento abierto al inicio de la Tercera Guerra de los Balcanes”.

Es la terminología propia de la región desde hace mucho tiempo. En abril de este año el diario “The Informer” decía que Recep Tayyip Erdogan, el presidente de Turquía, era partidario de la Gran Albania y que estaba preparando militarmente a los gobiernos de Tirana y Pristina para ello. Agentes del servicio secreto turco entrenan a los albaneses para una nueva guerra: se compran armas y cohetes anti-tanque, se diseñan planes para ocupar Kosovo del Norte y ciertas partes de Macedonia.

La preocupación condujo el mes pasado a una reunión entre Vladimir Putin y Aleksander Vucic, presidentes de Rusia y Serbia, en Pekín. La Constitución albanesa otorga al Gobierno un supuesto “derecho” a proteger los intereses de sus ciudadanos en el extranjero, un llamamiento puro y simple a la anexión de las regiones vecinas.

La idea de la Gran Albania apareció en el siglo XIX por los miembros de origen albanés de la masonería europea, que contaban con el apoyo del colonialismo. No es diferente del pangermanismo o el panturquismo. Consistía en la reunificación de todos los territorios donde la mayor parte de la población era de origen albanés. Son varias regiones en el noreste de Macedonia, el sur de Montenegro y Serbia, partes de Kosovo y el norte de Grecia.

Por cierto, hablando de Grecia… El que siembra vientos recoge tempestades. Aproximadamente un 3%, unos 58.000 habitantes de Albania, son de origen griego y cuentan con varios representantes en la Cámara de los Helenos, uno de ellos vinculado al partido neonazi Amanecer Dorado. Entre los griegos de Albania ha aparecido el Movimiento por la Independencia del Epiro del Norte, zona fronteriza entre los dos países de mayoría griega, donde ya han empezado las escaramuzas a tiros entre griegos y albaneses.

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El criminal Thaçi junto al delegado de la ONU en Kosovo y el capo de la OTAN en 1999.

La Gran Albania no es ninguna quimera. En 1941 Kosovo ya formó parte de Albania, que en aquel momento estaba bajo el protectorado de la Italia fascista. Con uno u otro nombre, lo que la Unión Europea promociona en los Balcanes es exactamente eso: el fascismo de siempre.

Lo mismo promociona la OTAN, naturalmente. La foto de octubre de 1999 muestra al general estadounidense y Comandante Supremo de la OTAN, Wesley Clark (a la derecha) saludando al jefe de la misión de la ONU en Kosovo, el francés Bernard Kouchner (de civil), y al capataz de la UÇK, Hashim Thaçi (a la izquierda).

Un informe de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa acusa a Thaçi, actual primer ministro de Kosovo, de participar en redes de tráfico de órganos provenientes – sobre todo – de prisioneros serbios, uno de tantos negocios organizados por los mercenarios albano-kosovares de la UÇK.

FUENTE: “Movimiento Político de Resistencia”