Urge reconstruir el anti-imperialismo

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Tras los atentados y fatídicos sucesos en nuestra tierra (Alcanar, Barcelona, Cambrils) de ahora hace ya dos semanas, estamos viviendo un encendido debate de actualidad al respecto de términos y cuestiones tales como la geopolítica, la seguridad, el terrorismo yihadista, la religión, el racismo y la islamofobia, las guerras o conflictos abiertos en Oriente Medio… Asuntos complejos que requieren de un profundo análisis y reacción por parte de los movimientos sociales y de la izquierda anticapitalista, para no dejar espacio a discursos xenófobos, oportunistas, que redunden en el beneficio político de las élites.

En este sentido, la masiva manifestación del pasado sábado ha sido un ejemplo del elevado nivel de conciencia y de respuesta por parte del pueblo catalán, que supo señalar coherentemente a los culpables y cómplices directos del yihadismo, esto es, a Felipe VI y al Gobierno español, por sus negocios con Arabia Saudí, por su participación en las guerras imperialistas de Afganistán e Irak, etc.

Así, tenemos una oportunidad inmejorable para poner sobre la mesa un discurso alternativo y rupturista, que conecta directamente con el debate subyaciente del papel y posición de la futura República Catalana, de la necesidad de romper vínculos con la Unión Europea y la OTAN, de nacer como un país de paz y de acogida, solidario con los pueblos del mundo. Pero para conseguirlo, naturalmente hemos de trabajar y luchar valientemente para llegar a disputar y ganar la hegemonía en muchos frentes, como en este. La citada manifestación es un paso adelante en la dirección correcta, como lo es también el importante papel de entidades como la Crida Internacionalista o la Plataforma Unitaria y Popular Contra la Guerra y la OTAN, pero hay que repensar y mucho el anti-imperialismo de nuestras izquierdas, ¡urge reconstruirlo!

Para hacerlo, hay que superar de una vez teorías posmodernas y posiciones equidistantes nocivas, de solidaridades intermitentes, de simplificaciones, de inocentes consignas vacías, como también de ciertos apoyos acríticos, a ambos lados. Hemos de ir más allá y construir un verdadero internacionalismo. Esto no puede tolerar más tiempo la frialdad con el imperialismo y su guion alrededor del mundo, normalizando discursos aberrantes que lideran figuras como Santiago Alba Rico, Leila Nachawati (presente en la Escuela de Verano de la CUP), entre otros, que consciente o inconscientemente ayudan a reforzar sus planteamientos en todos y cada uno de los escenarios.

No podemos caer permanentemente en su trampa, tal como ocurrió en los últimos casos de Libia, Siria o Ucrania, cuando la izquierda catalana estuvo ausente, salvo honrosas excepciones. Y podemos ver los funestos resultados de estas agresiones que algunos quisieron – y continúan haciéndolo – vender como pretendidas revoluciones, pese a la obvia exportación imperialista de la estrategia ya más que conocida de las “revoluciones de colores” para maquillar y tapar sus intereses y movimientos tras la escena.

Tal y como dijo durante un discurso nuestro estimado Ernesto Che Guevara, ahora hace 53 años pero tan vigente como entonces: “Y la estatua que recuerda a Lumumba – hoy destruida, pero mañana reconstruida – nos recuerda también, en la historia trágica de ese mártir de la revolución en el mundo, que no se puede confiar en el imperialismo, pero ni tantico así, ¡nada!”

Ciertamente no podemos confiar, y además tenemos que romper su discurso, construyendo un muro de solidaridad entorno a cualquier pueblo agredido, ya sea la República Popular Democrática de Corea, Venezuela, Cuba, Palestina, Siria-Kurdistán, Yemen o las Repúblicas Populares del Donbass. Es nuestro deber revolucionario luchar contra esto y consolidar un potente movimiento anti-imperialista que no dude nunca, que no retroceda, que no sea equidistante, que siempre esté en pie por un pueblo libre y por la solidaridad internacionalista con todos los pueblos del mundo.

Ello lo hemos de hacer entre todos, superando diferencias, con debates constructivos, trabajando conjuntamente y con la práctica diaria, tal y como ya se hace, por ejemplo, en la Plataforma. Solamente así podemos garantizar que daremos la respuesta adecuada y a la altura de las circunstancias, y que estaremos preparados para encarar los siguientes retos como pueblo para la construcción de una República Catalana solidaria y anti-imperialista.

Por Alejandro García

Miembro del Grupo Promotor de la “Crida Comunista”

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El dinero del wahabismo de Arabia Saudí y Qatar en España (parte 1)

Una de las causas más importantes para evitar el odio a los musulmanes es identificar correctamente a los responsables de que el discurso integrista y radical cale entre algunos de sus miembros. Tan irresponsable es incidir en la generalización sobre los musulmanes como pasar por alto la importancia de ideologías religiosas intolerantes que financian, promueven y difunden un mensaje de odio que no tiene cabida en una sociedad abierta y democrática. El wahabismo y el salafismo son dos corrientes diferentes sunníes pero imbricadas por un mismo concepto: el takfirismo, que significa la expulsión del distinto, no concebir al resto de musulmanes como “verdaderos” y el rechazo al que no practica ni su religión ni su misma acepción de la misma. En esencia, el wahabismo y el salafismo son discursos de odio.

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El Rey de España, Felipe VI, durante una de sus más recientes visitas de Estado a Arabia Saudí.

Arabia Saudí es, junto a Qatar, uno de los países difusores más importantes de la corriente fundamentalista del wahabismo. La visión del Islam wahabí de su profeta Muhammad ibn Abd Al-Wahhab, que data del siglo XVIII, preconizaba un ideario mucho más riguroso para todos aquellos musulmanes que según él se habían desviado del verdadero mensaje del Islam. La unión de esa visión integrista del Islam y Arabia Saudí se dio en el año 1744 por el acuerdo pactado entre el predicador y Muhammad bin Saud, fundador de la dinastía Saud a la que hoy pertenecen los sátrapas del Estado actual de Arabia Saudí.

“La exportación por parte de Arabia Saudí de una rama rígida, fanática, patriarcal y fundamentalista del Islam conocida como wahabismo, ha alimentado el extremismo global y contribuido al terrorismo”, analizaba Scott Shane en un artículo en “The New York Times”. La visión extrema del Islam coaligada con la dictadura saudí ejerce una dramática influencia sobre el yihadismo dependiente de la corriente salafista, que persigue devolver La Meca a unos postulados utópicos de “pureza” islámica.

Por ello, paradójicamente, el terrorismo de raíz salafista actual es una serpiente venenosa creada por la visión dogmática de la religión que alimentan los Estados wahabitas de Arabia Saudí y Qatar, y que creció con el anti-imperialismo, pero que no dudaría en matar a su creador si tuviera la oportunidad de conquistar La Meca.

Wahabismo en España

La mezquita de la M-30 (o Centro Cultural Islámico de Madrid) fue inaugurada el 21 de septiembre de 1992 con la presencia del entonces rey saudí Salman ben Abdelaziz y el entonces rey español Juan Carlos I. La inauguración se produjo 11 años después de un acuerdo al que habían llegado 18 países musulmanes con presencia diplomática en España y sólo después de que el rey Fahd de Arabia Saudí hubiera puesto 2.000 millones de pesetas (12 millones de euros) para la construcción del complejo de 6 plantas y más de 12.000 metros cuadrados.

El actual imam de la M30, Hussam Khoja, se ha pronunciado en diferentes ocasiones en contra de la violencia y contra la visión integrista y rigorista que nutre a los terroristas salafistas y el Estado Islámico, enarbolando su independencia ante el dinero wahabí que financia la mezquita pero ejerciendo el discurso implantado y gestionado desde la Liga del Mundo Islámico, la coalición islámica internacional que dirige la mezquita. El anterior imam, Moneir Mahmud, un sunní de nacionalidad egipcia que ejerció de profesor e imam en Arabia Saudí, siempre ha rechazado la influencia wahabí en su discurso y también sufrió el desprecio de los asistentes más radicales a su mezquita por sus discursos contra Abu Qutada, un clérigo radical próximo a Al Qaeda. Estos son dos ejemplos paradigmáticos de la controversia entre dos discursos integristas como el wahabí y el salafista por el control del mundo musulmán.

La mayor radicalidad del discurso no se da en las mezquitas grandes a cargo de los imames plenamente identificados, sino en pequeños lugares de cultos ilegales y clandestinos, o centros islámicos de menor tamaño. Sin embargo, no es menos cierto que la financiación de Arabia Saudí de las principales mezquitas en España y en Europa legitima una visión rigorista del Islam desde los grandes centros de oración. El dinero saudí está en las mezquitas de Marbella, de Whitechapel (Londres), en la mezquita del Rey Fahd de Los Ángeles o de Saint-Etienne en Nantes. En el momento de la inauguración de la mezquita de la M30 los musulmanes moderados ya advertían del peligro de la implantación de la visión saudí del Islam: “Arabia Saudí pretende ser la representante verdadera del Islam, pero no lo practica”, afirmaba Jalifi Riadh, un profesor tunecino de jurisprudencia islámica, en un artículo de 1992 en “El País”.

La mano de Arabia Saudí en la propagación del discurso del odio es tolerada por parte de los responsables políticos. En mayo de 2016 fue permitido un sermón en el Centro Cultural Islámico de Cornellà en la mezquita Al Tauba del imam saudí Saleh Al Moghamsy. Este clérigo, responsable de la mezquita de Quba en Medina, ha llegado a defender la “santidad” de Osama bin Laden por encima de la de cualquier otro “infiel”.

Un informe del CNI al que tuvo acceso “El País” en el año 2011 advertía del escaso control que se tenía sobre el dinero que Arabia Saudí y Qatar, junto a otros 4 países como Kuwait, los Emiratos Árabes Unidos, Libia y Marruecos enviaban a comunidades musulmanas y cómo acababan financiando organizaciones radicales y células islamistas. Nada ha servido para que la política exterior española cambie su postura frente a los petrodólares de las dinastías wahabitas.

La financiación de las mezquitas en España es solo una de las partes más evidentes del incesante flujo de dinero que las dictaduras de Arabia Saudí y Qatar usan para ampliar su influencia. Los negocios al más alto nivel y las fuertes inversiones de capital en empresas españolas, junto a los jugosos negocios que proporcionan estos países, hacen que se sea muy laxo con el discurso del odio que promueven y al que dan soporte.

Por Antonio Maestre (LaMarea.com)

El precio de la tortura de un preso político en España

marcosmartc3adnponceposterEl 20 de julio de 2017 un agente judicial me notificaba en la prisión de Picassent (Valencia) la imposición de una multa de 600 euros, en relación a las torturas a las que fui sometido en noviembre de 2012 en el módulo de aislamiento de Sevilla-II. A esta multa (que se traduce en un mes más de prisión por insolvencia) hay que unir un año de cárcel adicional al considerar el Juzgado nº12 de Sevilla que yo fui el agresor de los carceleros. La realidad por la que pasé fue muy diferente.

Entre cuatro funcionarios, que acumulan incontables denuncias por malos tratos y torturas, tanto a presos políticos como a sociales, me dieron una paliza con porras, patadas, rodillazos, puñetazos… mientras me encontraba esposado y desnudo.

Justo antes de perder el conocimiento, la última imagen que recuerdo es cómo se codeaban entre ellos para ver quién cogía la mejor posición para golpear con más saña. Cuando recobré el conocimiento, estaba siendo arrastrado desnudo y esposado a la espalda, sin apenas un suspiro de energía para oponer resistencia… Sangrando por la boca.

Mis pies se deslizaban sobre mi propia sangre, dejando dos sucios bermellones por los pasillos de aislamiento, hasta llegar a una celda de castigo donde me ataron a un somier de acero, de pies, manos y cintura. En ese potro de tortura, mientras yo escupía sangre a borbotones, los funcionarios hacían lo propio con su odio de clase (como fieles mercenarios del capitalismo) a modo de insultos contra mi condición de preso político comunista.

El dolor en el pecho era insoportable cada vez que tosía. Uno de los carceleros comentó: “Habrá que atarlo boca abajo, no se vaya a ahogar con su propia sangre”.

Y así me dejaron durante 48 horas. Desnudo en pleno invierno, con la ventana abierta, orinándome encima. No recibí ni ropa, ni mantas, ni comida, ni agua. Cuando una ATS por fin se personó para levantar el informe médico, la celda de castigo se llenó de uniformados, con la clara intención de amedrentar a aquella joven. He de agradecer la fortaleza de aquella mujer, por priorizar su profesionalidad. En el parte médico, escribió: “Al menos una veintena de abrasiones en la espalda, claramente causadas por objetos contundentes, provocando un hematoma masivo generalizado por cuello, espalda, brazos y piernas. Igualmente, presenta un diente roto (con abundante sangrado), abrasiones en el rostro y un fuerte golpe en la frente”.

Un informe médico de esta índole sería más que suficiente en cualquier país de democracia burguesa para procesar a los carceleros y al director de la prisión, pero en el Estado Español la maquinaria represiva está bien engrasada contra sus enemigos políticos, por lo que el poder judicial tampoco se ha salido del guion establecido. Así es que lo que resulta relevante para sus señorías son los relatos de los torturadores, para los cuales – de repente – me convertí en un ser enajenado, violento y sin control, que no paraba de agredirles. Sin embargo, atendiéndonos al parte de lesiones de los funcionarios, tan solo uno de ellos presentaba “una tumefacción dolorosa a nivel del primer metacarpiano de la mano derecha”. O sea, que al señor funcionario nº 96.764 se le había ido la mano derecha… mientras los números 67.951, 96.980 y 36.178 optaron por utilizar el instrumental especializado.

Todas las cámaras del módulo de aislamiento grabaron lo sucedido, pero ni la jueza de instrucción de Morón de la Frontera, ni la del Juzgado de lo Penal nº12 de Sevilla tuvieron en cuenta mi denuncia, ni admitieron a trámite la petición de mi abogado para que la visualización de las cámaras sirviera como prueba principal para mi defensa (ya que mi denuncia ni siquiera fue admitida a trámite). Tampoco fue tenido en cuenta como prueba mi parte médico.

Para la jueza resultaba más que suficiente el cuento victimista de esos “grandes defensores de los Derechos Humanos”, como calificó a los carceleros que me torturaron al finalizar el juicio. “Los hechos declarados [dice el auto condenatorio] y probados se consideran acreditados por el conjunto de pruebas practicadas y ratificadas en el acto del juicio oral”. Y estas son las garantías constitucionales de un “juicio justo” en un régimen represivo: “En concreto, las firmes declaraciones de los funcionarios que tuvieron intervención en los hechos, los cuales han expuesto de manera coincidente, coherente y razonada la sucesión de los hechos, que culminó con la reducción e inmovilización del acusado”.

Entonces, ¿para qué tener en cuenta las pruebas objetivas o indagar si las denuncias de violación de los Derechos Humanos tienen algún fundamento, si los señores funcionarios ya habían relatado lo ocurrido? Todo queda en casa, ¿verdad, señora jueza? ¿Qué más da que otros presos políticos (como Arkaitz Bellon, al que estos mismos carceleros agredieron y el cual murió en una celda de aislamiento pocos meses después, y al que aprovecho para rendir homenaje) hubieran sido agredidos impunemente en ese mismo módulo de aislamiento? ¿Qué tendrá que ver que los juzgados mencionados estén copados con denuncias por torturas y malos tratos en la prisión de Sevilla II-Morón de la Frontera? ¿Qué más da que la Comisión de Derechos Humanos de la Unión Europea haya señalado a Sevilla II como una cárcel bajo investigación, dada la gran cantidad de este tipo de denuncias que acumula? ¿Qué importa todo esto, si los torturadores hicieron “firmes declaraciones” y “han expuesto de manera coincidente” la “sucesión de los hechos”. Pues creo que, efectivamente, no queda mucho más que decir.

Únicamente la reflexión de que si estos son los más altos niveles de democracia y libertad que este sistema político está dispuesto a ofrecernos, será cuestión de cada cual (y del conjunto de todos nosotros) el atreverse a mirar de frente a la cruda realidad y decidir qué es lo que se tiene que hacer para que ningún preso político (ni social) vuelva a ser torturado o maltratado; siempre teniendo en cuenta que las prisiones son, tan solo, un eslabón más del sistema represivo de este Estado.

Por Marcos Martín Ponce

(preso político comunista)

¿Vuelve a la carga el Frente de Liberación Nacional de Córcega?

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Militantes del FLNC durante una rueda de prensa.

Tres personas que negaron su pertenencia al movimiento de liberación nacional independentista corso (ilegal en Francia) han afirmado durante una rueda de prensa clandestina, que retomarán la lucha armada en Córcega si continúan el asedio y las amenazas del gobierno de Macron contra los colectivos que reclaman la soberanía de la isla.

Los tres individuos, cuyo rostro se ocultaba bajo una capucha, afirmaron ser representantes de miles de personas que apoyan al nacionalismo corso, pero que no están alineadas a ningún partido político.

Por otro lado, reivindicaron públicamente 12 atentados contra entidades bancarias, perpetrados desde finales de 2016.

Los expertos opinan que se trata de una célula activa del Frente de Liberación Nacional de Córcega (FLNC), que desde junio de 2014 se encuentra inmerso en un proceso de desarme y abandono de la lucha armada.

“Pese al abandono de los arsenales y de la renuncia a la violencia, pese a nuestras promesas de actividades pacíficas, denunciamos las redadas y detenciones de muchos jóvenes que no tienen adscripción política, por lo que el gobierno de Macron alimenta la represión del independentismo, alimentando el sentimiento de injusticia que pesa sobre el pueblo corso”, manifestaron en la conferencia de prensa.

Según estos tres nacionalistas corsos, el punto de partida de esta violencia estatal se refiere al caso Reims-Bastia, cuando en 2016 la Gendarmería francesa reprimió violentamente a cientos de partidarios del equipo de fútbol Bastia CF (representante deportivo-nacionalista de la isla), que terminó con varios heridos graves.

“No se respeta el clima de paz”, dijeron, agregando que el Estado central se había situado en una postura de bloqueo sistemático al diálogo con los independentistas.

También enviaron un mensaje al nuevo jefe de Estado, Emmanuel Macron, que señalaba:

“Si el Presidente de la República Francesa utiliza los mismos medios represivos que puso en práctica François Hollande; si se empecina en su estrategia de promesas rotas y de represión gratuita, la Asamblea de Córcega reaccionará y nosotros también.”

Además, los miembros de este movimiento dijeron defender las reivindicaciones nacionalistas y la liberación de los presos políticos detenidos por actos de lucha callejera.

FUENTE: La Otra Andalucía

El proyecto de crear la Gran Albania se pone en marcha la semana que viene

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Mapa de la Gran Albania que, además de la propia Albania, abarcaría zonas de Grecia, Macedonia, Serbia y Montenegro.

El 11 de junio se celebran en Kosovo las primeras elecciones y los sondeos dan como vencedores a los fascistas de “Autodeterminación”, en cuyo programa está el inicio de las negociaciones con Albania para completar la tarea de destrucción iniciada por la OTAN en los Balcanes hace 25 años: la creación de la Gran Albania.

Está previsto que el criminal de guerra Ramush Haradinaj, presidente de la Alianza por el Futuro de Kosovo, asuma las más elevadas funciones dentro de la nueva Albania unificada con Kosovo, previa convocatoria de un referéndum. Los imperialistas apoyan el plan fascista de los kosovares, lo mismo que apoyan los albaneses; en 2014 Bruselas confirmó la candidatura de Albania para ingresar en la Unión Europea.

El plan es debilitar a los países de la región que pretenden mantener una posición independiente, especialmente Serbia, que se niega a incorporarse a la OTAN.

La Gran Albania no sólo estaría formada por la “pequeña” Albania y el actual engendro kosovar, sino que al nuevo Estado se incorporarían localidades enclavadas actualmente en Serbia y pobladas mayoritariamente por albaneses. Se trataría de una nueva limpieza étnica. Jonuz Moisiu, alcalde de Presevo (Serbia), poblada por albaneses, destacó la necesidad de unir las zonas del sur de Serbia – Presevo, Bujanovac, Medvedja – a los territorios de Albania y el ministro de Trabajo serbio, Aleksander Vulin, calificó su declaración de “llamamiento abierto al inicio de la Tercera Guerra de los Balcanes”.

Es la terminología propia de la región desde hace mucho tiempo. En abril de este año el diario “The Informer” decía que Recep Tayyip Erdogan, el presidente de Turquía, era partidario de la Gran Albania y que estaba preparando militarmente a los gobiernos de Tirana y Pristina para ello. Agentes del servicio secreto turco entrenan a los albaneses para una nueva guerra: se compran armas y cohetes anti-tanque, se diseñan planes para ocupar Kosovo del Norte y ciertas partes de Macedonia.

La preocupación condujo el mes pasado a una reunión entre Vladimir Putin y Aleksander Vucic, presidentes de Rusia y Serbia, en Pekín. La Constitución albanesa otorga al Gobierno un supuesto “derecho” a proteger los intereses de sus ciudadanos en el extranjero, un llamamiento puro y simple a la anexión de las regiones vecinas.

La idea de la Gran Albania apareció en el siglo XIX por los miembros de origen albanés de la masonería europea, que contaban con el apoyo del colonialismo. No es diferente del pangermanismo o el panturquismo. Consistía en la reunificación de todos los territorios donde la mayor parte de la población era de origen albanés. Son varias regiones en el noreste de Macedonia, el sur de Montenegro y Serbia, partes de Kosovo y el norte de Grecia.

Por cierto, hablando de Grecia… El que siembra vientos recoge tempestades. Aproximadamente un 3%, unos 58.000 habitantes de Albania, son de origen griego y cuentan con varios representantes en la Cámara de los Helenos, uno de ellos vinculado al partido neonazi Amanecer Dorado. Entre los griegos de Albania ha aparecido el Movimiento por la Independencia del Epiro del Norte, zona fronteriza entre los dos países de mayoría griega, donde ya han empezado las escaramuzas a tiros entre griegos y albaneses.

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El criminal Thaçi junto al delegado de la ONU en Kosovo y el capo de la OTAN en 1999.

La Gran Albania no es ninguna quimera. En 1941 Kosovo ya formó parte de Albania, que en aquel momento estaba bajo el protectorado de la Italia fascista. Con uno u otro nombre, lo que la Unión Europea promociona en los Balcanes es exactamente eso: el fascismo de siempre.

Lo mismo promociona la OTAN, naturalmente. La foto de octubre de 1999 muestra al general estadounidense y Comandante Supremo de la OTAN, Wesley Clark (a la derecha) saludando al jefe de la misión de la ONU en Kosovo, el francés Bernard Kouchner (de civil), y al capataz de la UÇK, Hashim Thaçi (a la izquierda).

Un informe de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa acusa a Thaçi, actual primer ministro de Kosovo, de participar en redes de tráfico de órganos provenientes – sobre todo – de prisioneros serbios, uno de tantos negocios organizados por los mercenarios albano-kosovares de la UÇK.

FUENTE: “Movimiento Político de Resistencia”

La democracia bajo ataque en Polonia

Por Janusz Niedzwiecki

Miembro del partido político “Zmiana” (Cambio)

piskorski1En la mañana del 18 de mayo de 2016 agentes de la Agencia de Seguridad Interna de Polonia (ABW) registraron los apartamentos de miembros de la dirección nacional del partido “Zmiana” (Cambio), requisando discos duros, archivadores, documentos, etc. Los registros tuvieron lugar en tres ciudades diferentes simultáneamente, y en algunos casos (como en nuestra oficina de Varsovia) con serias violaciones de los procedimientos y la ley. Los agentes de la ABW continuaron requisando los ordenadores, teléfonos y discos duros; así como todos nuestros libros, panfletos, carteles, sistemas de sonido que usamos en las manifestaciones, pancartas y banderas – no sólo de nuestro partido, sino banderas nacionales polacas también – para prevenir y dificultar cualquier acción política o protesta por nuestra parte. Algunos miembros de nuestro partido que no quisieron participar en las ilícitas actividades de la ABW fueron intimidados.

Consideramos este tipo de acción como una forma de represión política en un intento de amedrentar a los círculos que sostienen visiones diferentes de las políticas socio-económicas, internas y externas de Polonia firmadas por las autoridades neoconservadoras y pro-estadounidenses polacas.

El líder de “Zmiana”, Mateusz Piskorski, junto a organizaciones afines y grupos independientes, están actuando de acuerdo a la ley polaca a pesar del acoso por parte de las instituciones del Estado – como con la prolongación del procedimiento de registro del partido. La acción de la ABW es una brecha significativa de la ley y el orden, inaceptable en un Estado democrático que declara su respeto por la libertad de expresión.

Mateusz Piskorski es uno de los más importantes activistas anti-OTAN en Polonia, politólogo y cofundador del think-tank polaco “Centro Europeo para el Análsis Geopolítico”. Fue diputado en el Parlamento polaco (2005-2007) y ha abogado durante muchos años en favor de la cooperación euro-continental y contra la OTAN y la dominación norteamericana en Europa.

Mateusz Piskorski fue detenido y permanece arrestado bajo los cargos de “espionaje para un país extranjero”, con varias fuentes mediáticas extendiendo histéricamente las “noticias no confirmadas” de que trabajaba para los servicios de inteligencia de Rusia “y/o” China.

Esta acción coordinada a gran escala contra “Zmiana” se encuadra en una crecientemente tensa situación política en Polonia. Semanas antes de la detención de Piskorski, miembros del Partido Comunista de Polonia y de la Unión Patriótica de Trabajadores “Grunwald” fueron sentenciados a “libertad restringida” incluyendo servicios a la comunidad, multas e impedimentos para viajar por “promover el totalitarismo”. En consonancia con estos eventos, dos días antes de su detención Piskorski advirtió de que el Gobierno polaco trataría de “pacificar” a individuos y organizaciones de la oposición de cara a la cumbre de la OTAN que se celebró en Varsovia entre el 8 y el 9 de julio de 2016.

No podemos permitirnos ser silenciados o amedrentados – nuestras acciones pondrán siempre en primer lugar a la causa polaca y a la obligación de defenderla. Incluso si no les cuadra a los desenfrenados servicios secretos.

Si alguien quiere ayudarnos en cualquier cosa, que por favor se ponga en contacto con nosotros. Dadas las circunstancias de represión y a los limitados recursos de los que disponemos, cualquier ayuda será enormemente apreciada.

Las heridas de la Guerra de los Balcanes no acaban de cicatrizar

srebrenicaEl año pasado el Tribunal Penal Internacional para la Antigua Yugoslavia dictó sentencia en los juicios que tuvieron lugar contra los serbios Radovan Karadžić y Vojislav Šešelj. La decisión judicial pasó muy desapercibida para los medios de comunicación, por lo que en algún lugar debe haber gato encerrado. Estamos hablando de acusaciones graves, como crímenes de guerra, genocidio y otros espantos que tanto escandalizan a los “humanistas” y las ONG.

En Europa a nadie le interesa recordar la destrucción de la antigua Yugoslavia, la ingente cantidad de matanzas cometidas y la intervención en ellas de la Unión Europea – especialmente Alemania – y de la OTAN.

Tras la liquidación de Yugoslavia en 1992 a Radovan Karadžić le nombraron presidente de la República Srpska, que entonces la prensa renombró como “República Serbia de Bosnia”. Algunos serbios, como Karadžić, creyeron que una vez que el mapa se dividió en pedazos podían continuar dividiendo y subdividiéndolo en trozos cada vez más pequeños.

Lo mismo que Gaddafi en Libia o Bashar al-Assad en Siria, el imperialismo puso a los serbios la etiqueta de “malvados” y no les dio tregua en ninguno de los rincones: ni en Bosnia, ni en Croacia, ni en Montenegro… ni en Serbia.

No hace falta explicar que el flamante Tribunal, sus jueces y fiscales, son un rebaño de peleles con toga impuestos por los imperialistas después de los bombardeos sobre la población con armas de uranio y que los primeros y principales criminales fueron matarifes como Javier Solana, entonces Secretario General de la OTAN.

Para no alargar la explicación, aquí hablaremos sólo de Karadžić, a quien dicho Tribunal condenó por todos los delitos de los que le acusaba el fiscal excepto uno, que es justamente el que merece la pena analizar ahora. Se trata del genocidio cometido en siete municipios de Bosnia (Bratunac, Focha, Kljuc, Prijedor, Sanski Most, Vlasenica y Zvornik) que se debían sumar al más importante y conocido de todos los genocidios: el de Srebrenica.

En cualquier guerra es necesario el empleo de voces fuertes como “genocidio” u “holocausto” para justificar y edulcorar grandes matanzas y bombardeos como los de la OTAN. Pero uno de los crímenes de genocidio se cayó del cartel, no porque no hubiera un gran número de muertos sino porque no hay constancia de que Karadžić tuviera alguna participación en ellos.

En tales casos hay que preguntar que si Karadžić no fue, quién ordenó entonces los crímenes en masa que se cometieron. Pero también hay que deducir que si Karadžić no fue, entonces la OTAN bombardeó al bando equivocado y debió bombardear al bando contrario. Finalmente, la absolución de Karadžić en el genocidio de los siete municipios deja en el aire también la cuestión del gran genocidio de Srebrenica, del que recientemente se celebró un aniversario solemne.

Pero la gran matanza de Srebrenica es uno de esos tabúes históricos que casi todos los pueblos del mundo arrastran sobre su conciencia como si fuera su pecado original. En este caso la culpabilidad oficial recae sobre Serbia y ese tipo de imputaciones con membrete no se pueden borrar fácilmente, a no ser que el pecador – además de matar – quiera cometer un segundo pecado: no admitir quién es el asesino.

Pues bien, Serbia aprobó recientemente un nuevo código penal entre cuyos delitos hay uno de esos que los historiadores de pacotilla califican como “negacionismo” y consiste en no admitir una verdad oficial, en este caso que en Srebrenica se cometió una gran matanza y que los culpables de ella son ellos mismos, los serbios.

Este tipo de delitos son delitos sobre delitos y cuando una verdad oficial se tiene que refrendar castigando al que afirma algo distinto, también hay gato encerrado. La verdad no necesita ningún código penal. Pero si la verdad necesita un código penal en Serbia, necesitará otro en Bosnia, y otro en Croacia, y otro en… en todas partes.

Ahora bien, ¿quién es el que necesita ese tipo de incriminaciones? Desde luego que no se trata de Serbia. La criminalización de los “negacionistas” de la matanza de Srebrenica es una imposición expresa de la Unión Europea para sacar al país del ostracismo en el que lo dejaron después de la guerra.

Por lo demás, aquella matanza es como las armas de destrucción masiva en Irak o los ataques químicos del Ejército sirio en Khan Sheykhun. Lo que podemos y debemos decir sobre ella es lo siguiente: que fue utilizada por los imperialistas para liquidar los Acuerdos de Dayton y con ellos liquidar a la propia Serbia, un país agredido por el imperialismo que arrastra el estigma de los malditos como “Estado genocida” por más que los peleles del Tribunal Penal Internacional no se hayan atrevido a tanto.

Pero, ¿acaso eso importa a estas alturas de la historia? ¿Quién se acuerda ahora de este tipo de crímenes y matanzas? Los que siguen llorando.

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Por cierto, casi se nos olvida. En su libro “Paz y Castigo”, el portavoz del Tribunal Florence Hartman relata un incidente que pone de manifiesto la proximidad de los jueces y fiscales del Tribunal con los diferentes centros de inteligencia de las grandes potencias. Cuando al fiscal Jeffrey Nice algún periodista se atreve a preguntarle si iniciaría una acusación contra quienes ordenaron los bombardeos de la OTAN en 1999, responde:

“Les aseguro que nosotros, la OTAN y los principales países occidentales somos los mismos que el Tribunal […] Les puedo asegurar que Louise Arbour [fiscal principal] sólo acusará a ciudadanos yugoslavos y a ningún otro.”

Más datos a tener en cuenta que no podemos pasar por alto: no crean que un tipo de la calaña del fiscal Nice es un vulgar picapleitos. Se trata de un veterano miembro del MI6, el servicio secreto británico.

Lo mismo podemos decir de los demás jueces y fiscales, cuidadosamente seleccionados para la ocasión.

FUENTE: “Movimiento Político de Resistencia”