Saludo de la FSM a la Diada del 11 de septiembre. Por el derecho a la autodeterminación.

La Federación Sindical Mundial (FSM) saluda esta gran manifestación pacífica y democrática.

La FSM ha defendido siempre el derecho a la autodeterminación, derecho indiscutible e inalienable de todos los pueblos del planeta.

Por eso estamos aquí, para reconocer el derecho de autodeterminación del pueblo de Catalunya.

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La FSM fue la primera gran organización que luchó contra el colonialismo y por eso la FSM reconoció a todos los movimientos de liberación de los pueblos, en contra de la opinión de los sindicatos amarillos y contra el capitalismo que expoliaba a las colonias.

La Federación Sindical Mundial da total reconocimiento al derecho de autodeterminación de los pueblos catalán, gallego y vasco, hoy obligados a formar parte del Estado Español.

La FSM es la organización sindical mundial, que agrupa a los sindicatos de clase, es decir, a todos los sindicatos no amarillos ni vendidos a la patronal.

La FSM tiene en Catalunya, como afiliados, a dos importantes sindicatos: la Intersindical CSC y la Coordinadora Obrera Sindical (COS), ambos presentes en la gran manifestación de la Diada.

La FSM, que nació hace 74 años, es hoy la organización mundial anticapitalista y anti-imperialista más grande.

La FSM agrupa a casi 100 millones de trabajadores afiliados a 330 sindicatos de 130 países, entre ellos los dos sindicatos catalanes antes mencionados.

La FSM ha aceptado la invitación del Partit Comunista del Poble de Catalunya (PCPC) para hablar en este momento y en este lugar.

Dentro de la FSM hay estructuras de ramo que se denominan Uniones Internacionales de Sindicatos (UIS).

Yo soy el Secretario General de la UIS de Pensionistas y Jubilados.

La UIS de Pensionistas y Jubilados también, lógicamente, reconoce el derecho de autodeterminación de los pueblos, a la vez que reconoce la correcta lucha de los pensionistas de todos los pueblos del Estado Español.

Precisamente los actuales pensionistas catalanes fuimos los primeros en manifestarnos cada año el día 11 de septiembre. Y es un dato histórico indiscutible que fueron comunistas y obreros los primeros detenidos, bajo el franquismo, en el momento de las Diadas, en los alrededores de la estatua de Rafael Casanoves.

La UIS de pensionistas de la FSM reconoce a la COESPE (Coordinadora Estatal por la Defensa del Sistema Público de Pensiones) en todas sus luchas y ahora en especial en el llamamiento a estar todos los lunes en la calle (en un lugar concreto de cada pueblo, y en Barcelona a las 10:00 horas en la Plaça Universitat) y también la reconocemos por ir a Madrid el próximo miércoles 16 de octubre para sumarnos como pensionistas catalanes a los pensionistas vascos, gallegos y de otros pueblos del Estado Español.

La defensa de las pensiones y la defensa de los derechos de los trabajadores obliga a denunciar la grave e injusta distribución de la riqueza que el capitalismo provoca.

Como ustedes saben, el 1% de la población mundial acumula la misma riqueza que el 99% de la población restante. Las 7 personas más ricas del planeta tienen la misma riqueza que el 50% de la población más pobre, es decir, que en promedio cada una de ellas, una sola, es tan rica como 500 millones de personas pobres.

Estas injusticias, que provoca el capitalismo (¡no hay otra causa real!), las combaten por igual desde la FSM que desde organizaciones que luchan por el socialismo y el comunismo, como es el PCPC, en el que yo personalmente milito.

Estas injusticias van ligadas a la falta de libertades que se reflejan tanto en la prohibición de hacer un referéndum en Catalunya como en la represión de los sindicalistas que luchan contra el capitalismo.

Las multinacionales, como dirigentes del capitalismo, son las que intentan impedir todas las libertades. Lo hicieron reconociendo a Hitler, Mussolini y Franco, igual que ahora reconocen a Trump en los EEUU, a Macron en Francia y a Macri en Argentina.

La FSM coincide con los comunistas en la necesidad de acabar con este capitalismo depredador, que está expoliando el planeta y que amenaza con la habitabilidad por la destrucción de la naturaleza. Así lo demuestran los recientes incendios en Brasil, incendios provocados para que, ayudadas por el fascista Bolsonaro, las multinacionales puedan explotar, robar y expoliar las riquezas de los brasileños.

Amigos y amigas, hay que seguir luchando contra los que nos oprimen, tanto desde el gobierno pro-capitalista del Estado Español como desde las multinacionales que, a través de la Unión Europea, el G7, el Banco Mundial, el FMI y la OCDE, dan órdenes al PSOE, a Ciudadanos, al PP y a VOX, ya que son las organizaciones que financian sus campañas electorales.

Para acabar con la dictadura del capital, que niega todos los derechos a los pueblos – incluido el derecho a la autodeterminación – solamente hay una alternativa:

La organización de los trabajadores y los pueblos, la reclamación de nuestros derechos como asalariados y ciudadanos; es lo que hacemos desde los sindicatos de clase, desde los sindicatos de la FSM.

Sin socialismo no habrá libertad, ni derecho de autodeterminación real, ni justicia social.

VISCA CATALUNYA!

VISCA LA CLASSE OBRERA!

Por Quim Boix

Secretario General de la Unión Internacional de Sindicatos (UIS) de Pensionistas y Jubilados de la Federación Sindical Mundial (FSM)

Responsable de la FSM en el Estado Español (excepto País Vasco)

Militante del Partit Comunista del Poble de Catalunya (PCPC)

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Cuando el españolismo usa Al-Andalus para negar Andalucía

Desde hace meses ha vuelto a salir a la palestra el viejo debate sobre Al-Andalus y su hipotético encaje en la Historia del Estado Español, como efecto secundario del ascenso institucional de la derecha españolista abiertamente ultra y filofranquista, sedimentada en Vox.

Este debate sobre Al-Andalus – que ahora suena como novedoso – no es, sin embargo, más que una reproducción de otro que durante la posguerra sostuvieron Américo Castro y Claudio Sánchez Albornoz, en el que discutían entorno a los orígenes históricos del “ser español”, aunque ahora se han actualizado argumentos y referencias con los nuevos conocimientos que tenemos a propósito de la Edad Media peninsular. Américo Castro situaba la aparición de “lo español” en Al-Andalus, asumiendo su relación conflictual con los reinos del norte peninsular como parte esencial del proceso. Sánchez Albornoz lo ubicaba en tiempos de la invasión romana de la Península Ibérica, señalando la existencia de Al-Andalus como un “elemento pernicioso para España” (1). Uno y otro asumían que, más allá de la evidente configuración del Estado Español a principios del siglo XIX, existía una “nación española” pretérita, al menos desde el siglo VIII, cayendo ambos en un esencialismo y chovinismo español palmario.

Este debate es de gran importancia para el andalucismo revolucionario, puesto que el marco en el que se establece parte de las siguientes premisas:

  • España es algo más que un Estado creado hace unos dos siglos: es una nación.
  • Andalucía no es sino una parte de esa nación. Su Historia no es más que una “historia regional”. No es fruto de un proceso histórico propio, sino parte de un conjunto nacional más amplio: España.

De ahí que desde la historiografía oficial hayamos escuchado muchas veces la afirmación, tan evidente como falaz, de que “Al-Andalus no es Andalucía”. Evidente, porque hay unos elementos de discontinuidad manifiestos entre ambas realidades históricas que no es necesario señalar aquí. Falaz, porque oculta una segunda parte de la afirmación que no se pronuncia: “Al-Andalus no es Andalucía porque Al-Andalus es España”. Esta segunda parte no suele expresarse tal cual, pero se explicita en un discurso que iguala la presencia andalusí en distintos puntos de la Península (Córdoba y Xixón, por ejemplo) para negar Andalucía como formación social históricamente determinada, subsumiéndola a una pretendida Historia española. De esta forma, la afirmación “Al-Andalus no es Andalucía” se ha utilizado para negar el enorme peso en la formación social andaluza del periodo andalusí. El debate sobre si Al-Andalus ha de considerarse más o menos español implica la negación del Al-Andalus andaluz. Un ejercicio de negación que sólo se explica como correlato necesario para un ejercicio de afirmación españolista. El mismo ejercicio que a mediados del siglo XX hicieron, con distintos matices, Américo Castro y Claudio Sánchez Albornoz.

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Entrada principal de la Fortaleza Andalusí de Gormaz (Soria)

En la actualidad, sorprende que desde ámbitos de la izquierda soberanista andaluza se haya entrado en este debate difundiendo y dando por buenas algunas de sus argumentaciones. Sorprende porque situarse en este marco supone aceptar las premisas – al evitar cuestionarlas – del mismo, lo que implica:

  • La negación de Andalucía como formación social históricamente determinada y de su opresión nacional.
  • La negación del derecho del Pueblo Trabajador Andaluz a auto-organizarse políticamente.
  • La negación del derecho a la autodeterminación de Andalucía.

No pretendo usurpar el derecho de otras naciones (por ejemplo, de la Occitania del Languedoc, en el sureste del Estado Francés) a reivindicar su pasado andalusí. Todo lo contrario. A estas alturas hacerlo es un sano ejercicio antifascista y de memoria de todos los pueblos que un día fuimos parte de Al-Andalus. Pero lo que ningún andalucista revolucionario puede aceptar es que el estudio y la justa interpretación del pasado de otro pueblo niegue al Pueblo Trabajador Andaluz.

Al-Andalus forma parte del devenir histórico de las distintas naciones cuyo solar hollaron sus gobernantes. Y de manera específica, es parte del proceso que conforma Andalucía como formación social históricamente determinada. No de una inexistente “nación española” que las burguesías estatalistas no han alcanzado a construir durante los siglos XIX y XX. El hecho de que su historiografía siga discutiendo sobre el papel del propio Al-Andalus es ejemplo de la imposibilidad histórica de engarzar un proyecto nacional español.

Siendo la andalusí una formación social de extensión territorial muy variable (como lo eran todos los reinos del Mediterráneo y de Europa en la Edad Media), reúne unas características específicas que hacen que para el Pueblo Trabajador Andaluz hablar de la sociedad andalusí sea, en cierto modo, hablar de sí mismo. Si bien Al-Andalus ocupó la inmensa mayoría de los territorios peninsulares y algunos del actual sureste del Estado Francés – una circunstancia que la historiografía españolista obvia sistemáticamente porque rompe su relato sobre la pretendida españolidad andalusí – es absolutamente ahistórico intentar siquiera equiparar el peso que tuvo en la conformación de las sociedades gallega o catalana actuales, por ejemplo, con el peso que tuvo en la sociedad andaluza.

Hay distintas razones que justifican este peso de Al-Andalus en Andalucía, que es incluso reconocido – en ocasiones – por la historiografía oficial (2):

  1. Razones geográficas: no hará falta acompañar de un mapa esta argumentación. En todo el Mediterráneo no hay lugar de las extremidades meridionales europeas más cercano al continente africano que el Estrecho de Gibraltar. Para encontrar una proximidad similar tenemos que irnos al Bósforo turco o los Dardanelos griegos, que separan Europa de Asia Menor.
  2. Razones cronológicas: la realidad material siempre impone sus leyes. La presencia de Al-Andalus en la actual Galiza, en Nafarroa o en la Catalunya pirenaica no alcanza, en el mejor de los casos, el siglo. Cualquier lugar de la actual Andalucía fue andalusí durante al menos 500 años. La ciudad desde la que escribo, durante casi 800. No se trata de dar “acreditaciones” de andalusí a unas u otras naciones (porque Andalucía es una nación, aunque sin Estado propio), sino de ubicar el peso del proto-Estado andalusí en el devenir histórico andaluz. Y Al-Andalus (y su conquista) ha dejado una impronta indeleble en nuestra configuración como país.
  3. Razones geopolíticas: tal y como afirma Taylor: “Las capitales han llegado a representar simbólicamente a sus Estados, con una serie de construcciones arquitectónicas distintivas” (3). Las capitales de Al-Andalus – en la Córdoba Omeya (siglos VIII-XI), en la Sevilla almorávide y almohade (siglos XII-XIII) y en la Granada nazarí (siglos XIII-XV) – siempre han estado al sur de Sierra Morena. La capital de Al-Andalus era el lugar desde el que se establecían impuestos, se dictaban leyes, se ordenaban ofensivas militares en Al-Andalus y donde residía el juez (cadí) mayor. Y todas las capitales andalusíes estaban en la actual Andalucía. La importancia de la ubicación geográfica del centro político, administrativo, judicial y simbólico de Al-Andalus no es poca, si pensamos que desde 1492 no ha habido en la Península Ibérica capital de un reino o Estado que se sitúe al sur del río Tajo.
  4. Razones económicas: durante el Emirato y el Califato independiente, la administración y recaudación de impuestos estaban fuertemente centralizadas en la capital andalusí (4), y las “coras” (provincias) al sur de Sierra Morena eran las que sostenían con sus impuestos la mayoría de gastos fiscales del gobierno.
  5. Razones administrativas: la división administrativa también fue diferenciada. Mientras en la actual Andalucía y algunos espacios limítrofes la organización territorial se divide en coras – que indican una organización territorial más consolidada – en Toledo, Badajoz o Lleida no existen coras, sino que es una ciudad (y los contingentes militares acantonados en la misma) la que articula la organización territorial (5). Ciudades cuyo gobierno, de carácter más militar que civil y con una amplia autonomía política, era entregado a linajes aristocráticos – sobre todo a partir del siglo X – que se habían resistido históricamente a la hegemonía andalusí a cambio del envío de contribuciones fiscales y de la prestación de apoyo militar (6).
  6. Razones poblacionales: la intensidad de las civilizaciones urbanas en la Andalucía del siglo VIII era ya una constante milenaria, y con ellas las primeras formas de propiedad privada, jerarquización social y explotación del ser humano por un semejante. Desde la temprana aparición del Neolítico andaluz en relación al resto de la Península Ibérica, pasando por Los Millares en la Edad del Bronce, El Argar en la Edad del Cobre, la formación social tartéside hasta la Bética del Imperio Romano, la tradición urbana del espacio que habitamos entre Sierra Morena y el Mediterráneo ha facilitado la explotación, gestión y ordenación humana del solar andaluz y su constitución de dos maneras distintas y alternas en la Historia: durante unos períodos históricos, como “espacio de poder” desde el que gestionar otros espacios y/o arbitrar relaciones internacionales peninsulares o mediterráneas, con una base fundamentada en el comercio; durante otros periodos, como “espacio al servicio de otros espacios” que abastece de productos agrarios, semielaborados y materias primas a la metrópoli que ejerce como potencia conquistadora.

En el presente, la importancia de las ciudades andaluzas se condensa en las agro-ciudades, un fenómeno específico andaluz – herencia directa de nuestro pasado andalusí – que se consideran núcleo urbano por su elevado número de habitantes en un espacio reducido, pero cuya ocupación predominantemente agrícola de sus habitantes son propias de una población rural.

A estas razones responden, a su vez, una serie de manifestaciones concretas:

La denominación de Andalucía: Andalucía ha sido la denominación que desde la propia conquista se ha dado a los territorios de Al-Andalus situados al sur de Sierra Morena y los andaluces han sido reconocidos en esta denominación. Caro Baroja narra cómo los habitantes del Reino de Granada (que sobrevivió casi tres siglos a la derrota de las Navas de Tolosa), ya expulsados, eran llamados en el norte de África “los andaluces”, a diferencia de los moriscos aragoneses o castellanos (7). El propio Luis del Mármol Carvajal, en su “Historia de la rebelión y castigo de los moriscos del Reino de Granada” (1598), titula el capítulo primero: “Que trata de la provincia de la Andalucía, que los antiguos llamaron Bética, y cómo el Reino de Granada es una parte della”. Economistas andaluces de principios del siglo XVII, como Melchor de Soria o Martínez de Mata, también utilizan la misma denominación. Y el poeta castellano Francisco de Quevedo denunciaba la política impositiva de Felipe IV en su “Padrenuestro glosado”, entorno a 1630, de esta forma:

“En Navarra y Aragón
no hay quien tribute un real
Cataluña y Portugal
son de la misma opinión
sólo Castilla y León
y el noble pueblo andaluz
llevan a cuesta la cruz.
Católica Majestad
ten de nosotros piedad…”

Manifestaciones culturales: la influencia en la música popular andaluza es evidente; la más conocida en el flamenco. La propia etimología del término del cante andaluz nos remite a los “felah mengub”, que en árabe significa “campesinos huidos o expulsados” (8). Por no hablar de sus palos (los tangos, que hasta hace no mucho eran considerados erróneamente cantes de ida y vuelta) (9), bailes (como la zambra granadina) o la terminología utilizada (desde el “ole”) cuya etimología árabe es abundante (10).

Manifestaciones arquitectónicas: la toponimia de influencia árabe es enormemente común en Andalucía. Muchísimo más que al norte de Sierra Morena. Si nos fijamos en una denominación similar, como Alcalá (del árabe “al-qal’at”, es decir, el castillo), de los 13 municipios del Estado Español cuyo nombre es Alcalá, 6 de ellos son andaluces (11). Casi la mitad, mientras que Andalucía, por superficie del Estado, le correspondería tener solo 2 denominaciones con el término “Alcalá”.

Manifestaciones literarias: el cordobés Al-Saqundi defendió a principios del siglo XIII – en una muestra de chovinismo andalusí – la superioridad del Al-Andalus gobernado por los almohades, frente a los bereberes del norte de África, en su “Risala fi fadl al-Andalus”. Entonces, Al-Andalus ocupaba las actuales Andalucía, el País Valencià y las Baleares. Pues bien, en su descripción comienza elogiando a Sevilla (entonces capital andalusí), Córdoba, Jaén, Granada, Málaga y Almería. Sólo después hace referencia a Murcia, Valencia y Mallorca.

Manifestaciones militares: en el año 965, Al-Hakam II ordena la construcción de la fortaleza califal de Gormaz (Soria), que dominaba parte del valle del río Duero. La construcción de una fortaleza de tales dimensiones tenía un valor militar, pero también simbólico para el Estado andalusí. Quien haya podido visitarla podrá comprobar – además de su evidente abandono – cómo sus murallas están orientadas al norte, mientras que una impresionante puerta principal (en la imagen del artículo) con su arco califal enmarcado por un alfiz, apunta hacia el flanco sur – junto con otras de carácter secundario – es decir, hacia Córdoba.

El debate sostenido por la historiografía oficial sobre Al-Andalus surge de una premisa: la negación del pueblo andaluz. Cualquier acercamiento al tema desde posiciones andalucistas revolucionarias o simplemente progresistas debe partir de la denuncia de los intentos de asimilación histórica de Al-Andalus al Estado Español, de la correcta valoración del peso esencial de Al-Andalus en la Historia Nacional de Andalucía, así como de las consecuencias que su conquista tuvo en la presente opresión nacional de Andalucía. Y, por supuesto, del reconocimiento del derecho del resto de naciones con un pasado andalusí a estudiarlo y reconocerse en él, así como en sus especifidades. Un ejercicio de memoria enfrentado al intento constante de utilizar la Historia de Al-Andalus para justificar la legitimidad del actual Estado Español – producto de los esfuerzos de la oligarquía para crear con él un mercado unificado – como instrumento de opresión del Pueblo Trabajador Andaluz.

Granada, 26 de Agosto de 2019

Por Carlos Ríos

BIBLIOGRAFÍA:

  • Caro Baroja, J. (1979), “Los Moriscos del Reino de Granada”, Istmo, Madrid.
  • Colin Flint, Peter J. Taylor (2002), “Geografía política. Economía-mundo. Estado-nación y localidad”, Trama, Madrid.
  • Domínguez Ortiz, A. (2002), “Andalucía ayer y hoy”, Sarriá, Málaga.
  • Gómez Martínez, J. L. (1972), “Américo Castro y Sánchez Albornoz, dos posiciones sobre el origen de los españoles”, Nueva Revista de Filología Hispánica, tomo XXI, nº2.
  • González, M. A. (2016), “Manual de los cantes de Granada”, EUG, Granada.
  • Infante, B. (1980), “Orígenes de lo flamenco y secreto del cante jondo”, Junta de Andalucía – Consejería de Cultura, Sevilla.
  • Manuel, A. (2018), “Flamenco. Arqueología de lo jondo”, Almuzara, Córdoba.
  • Manzano Moreno, E. (2006), “Conquistadores, emires y califas. Los omeyas y la formación de Al-Andalus”, Crítica, Barcelona.

NOTAS:

  1. (Gómez Martínez, 1972: 16)
  2. (Domínguez Ortiz, 2002: 83)
  3. (Taylor, 2002: 152)
  4. (Manzano, 2006: 294)
  5. (Manzano, 2006: 431)
  6. (Manzano, 2006: 432)
  7. (Caro, 1976: 240)
  8. (Infante, 1980: 166)
  9. (González, 2016: 86)
  10. (Manuel, 2018: 155)
  11. Según el Nomenclátor Geográfico Básico de España.

Portavoz del IRA de la Continuidad: “Nos estamos reagrupando, se avecinan más ataques”

La inminente salida de Gran Bretaña de la UE despierta recuerdos oscuros y temores de una nueva violencia en la dividida isla de Irlanda. Uno de los grupos armados es el IRA de la Continuidad (“Continuity IRA, CIRA”), cuyo portavoz declaró a la televisión sueca “SVT News” que los ataques recientes continuarán.

“No necesitamos justificar nuestras acciones”, dice.

Cuando una bomba explotó el 19 de agosto en la frontera entre el Reino Unido y la República de Irlanda en Irlanda del Norte, las autoridades pronto identificaron al grupo armado CIRA como el responsable. Fue la segunda acción en poco tiempo donde se identifica al IRA de la Continuidad. El 26 de julio, unas personas llamaron a la Policía después de encontrar una bomba.

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Miembros del IRA de la Continuidad durante la lectura de un comunicado

El IRA de la Continuidad asumió la acción, que no provocó lesiones personales, en una entrevista con el citado medio sueco.

“Los ataques fueron una respuesta a la presencia de fuerzas británicas en nuestro país. Esos ataques continuarán”, dijo un portavoz del IRA de la Continuidad que aparece enmascarado y sin nombre.

El Brexit puede afectar

El IRA de la Continuidad surgió en 1986 como una de varias ramas del histórico Ejército Republicano Irlandés (“Irish Republican Army, IRA”), insurgentes que lucharon por una Irlanda unida e independiente de los británicos a través de la guerra de guerrillas y ataques con explosivos. El IRA Provisional se desarmó oficialmente después del acuerdo de paz con el Reino Unido de 1998, pero algunos grupos como el IRA de la Continuidad se han opuesto a este acuerdo.

El portavoz del CIRA afirma que se están preparando. El Reino Unido, y por lo tanto Irlanda del Norte – pero no la República de Irlanda – abandonarán la Unión Europea el 31 de octubre. Un Brexit severo puede significar más fuerzas fronterizas británicas, y por lo tanto, más objetivos. No obstante, según el portavoz republicano irlandés, “las acciones armadas habrían continuado de todos modos”.

“Tiene un cierto impacto, pero no importa lo que haga el Reino Unido”, dice el portavoz del IRA de la Continuidad.

“Puedo hablar de los republicanos que lucharon duro durante 30 años contra el dominio británico. Lucharán igual de duro para defender la paz”, dice Mairtin O Muilleoir, destacado político del Sinn Féin.

Por último, al portavoz del IRA de la Continuidad se le preguntó:

¿Cómo justifica el IRA de la Continuidad sus ataques teniendo tan poco apoyo popular?

“No necesitamos justificar nuestras acciones ante nadie”, dijo el portavoz al medio sueco. “Creemos que es el camino correcto”.

FUENTE: “Resumen Latinoamericano”

Para derrotar a la extrema derecha, la izquierda debe abrazar un Brexit socialista e internacionalista

Paul Mason ha hecho una importante contribución al debate desde la izquierda en relación al Brexit. Esta aportación es importante porque Mason es el mayor europeísta dentro de la izquierda militante. La Unión Europea es esa antidemocrática y capitalista organización que se ha convertido en un pilar de la globalización y la capitana de la desigualdad.

Su artículo contenía el habitual macartismo de culpabilizar a quienes se oponen a la UE. El ataque de Mason a Eddie Dempsey, un sindicalista antifascista, es un clásico ejemplo de ello. Es imprescindible que nos movamos más allá de ese tipo de política de la izquierda. Mason tiene razón al argumentar que existe una amenaza de una reacción desagradable de la derecha. Pero la verdad es que esta amenaza se intensificará si se abandona el Brexit. La decisión de abandonar la UE se tomó en un referéndum con la votación más numerosa de la Historia británica.

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Imagen diseñada por el Partido Comunista británico: “¡Brexit de los trabajadores ya!”

Esto no fue ciertamente la expresión de una política de extrema derecha, sino la visión establecida de millones de votantes laboristas y conservadores. Si votar no puede producir un cambio, entonces nuestra política está en crisis. Apoyamos la prioridad de la democracia. En las últimas elecciones, los dos partidos principales se presentaron en manifiestos que prometían respetar el resultado del referéndum. El voto del UKIP fracasó y el de los laboristas se reactivó. Es la falta de voluntad de la clase dominante al llevar a cabo el Brexit, y no el propio Brexit, lo que está llevando a la ira popular.

También es cierto que la izquierda no ha podido articularse ni hacer campaña en torno a una visión democrática de renovación nacional. Parte del problema es que el euroescepticismo en el seno laborista desde una postura más izquierdista, inicialmente encarnado por Barbara Castle, Tony Benn, Michael Foot y Jeremy Corbyn, ha sido sofocado por las responsabilidades del liderazgo, mientras que la derecha euroescéptica del partido, ejemplificada por Hugh Gaitskell, Denis Healey, Peter Shore y Ernest Bevin, fueron eclipsados por la progresiva globalización de la tercera vía. El resultado ha sido una ausencia de liderazgo para posibilidades democráticas y socialistas en el Brexit desde dentro del Partido Laborista, que se ha materializado en un rechazo a los votantes del Brexit que apoyan a los laboristas, al calificarlos de “xenófobos y racistas”. Respaldamos su voto y las posibilidades socialistas que se abren a través del restablecimiento de la soberanía democrática.

El argumento de Mason es que es una falacia autocumplida en el sentido de que abandona el terreno de la disputa democrática sobre el significado del Brexit y luego denuncia a todos los que no están de acuerdo con él como si le hiciesen el juego al fascismo. Mason ha adoptado la táctica de Hillary Clinton de reducir a los votantes del Brexit a un “saco de deplorables”. Eso da lugar a que la extrema derecha pueda reclamar sus afectos políticos.

Nuestro segundo punto es que siempre que la izquierda socialdemócrata ha adoptado una política pro-UE en Europa, ha sido diezmada. En Francia casi ha desaparecido, en los Países Bajos y Bélgica ahora es marginal, en Alemania el SPD va por detrás de Alternativa para Alemania (AfD) en las urnas, y en Italia las fuerzas combinadas de las grandes tradiciones comunistas y socialistas no pudieron reunir ni la mitad de los votos que el Movimiento 5 Estrellas (M5S), cuyo lema era “vete a la mierda”.

La parálisis colectiva de la izquierda continental, particularmente su ala socialdemócrata, es una advertencia sobre el coste de abandonar las posibilidades de cambio democrático dentro del Estado-nación. Existen severas restricciones sobre lo que se puede lograr dentro de la UE y los votantes de la clase trabajadora lo saben.

La alternativa a esta historia estuvo representada brevemente por el Partido Laborista de Corbyn en las últimas elecciones generales, cuando se comprometieron a “respetar el resultado del referéndum” y propusieron políticas que eran claramente contrarias a las limitaciones del Tratado de Lisboa. Esto ha sido posteriormente amenazado por la deriva hacia el “remain” (a favor de permanecer en la Unión Europea). El Partido Laborista podría haber liderado una campaña democrática a favor del Brexit, pero se ha negado a hacerlo. Nuevamente, las consecuencias de esto favorecen inevitablemente a la derecha.

El consenso emergente en torno a la postura “remain”, liderado por el Partido Laborista, se basa en la noción de la tercera vía en la que el objetivo principal de nuestra política es preservar y proteger las operaciones sin fricción del capitalismo. El capitalismo, sin embargo, es un sistema económico vorazmente duradero y robusto que no requiere del cuidado o de la protección constitucional. La democracia, por el contrario, es el mejor medio para resistir su dominio y eso no es posible dentro de las limitaciones de la UE. Esta postura conduce a una política de decepción o a la inevitable traición. Tampoco puede ser descrita como una “narrativa de esperanza”. Es más una promesa vacía que lleva al desencanto.

Esto se relaciona con el tercer engaño de la izquierda pro-UE; su negativa a reconocer la imposibilidad de reformar la propia UE. Han construido una posición en torno a “permanecer y reformar” (Mason) o “revuelta y transformación” (el gabinete en la sombra de Clive Lewis hacia el gobierno) que es claramente imposible dentro de las estructuras de los tratados de Maastricht y Lisboa.

La UE se basa en los tratados y la máxima autoridad del Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas (TJCE) para resolver disputas. Los tratados se basan en la prioridad de las “cuatro libertades” (de circulación, de mercancías, de personas, servicios y capitales) y las normas del Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Transformar estos tratados en una dirección socialista es ciertamente imposible. Al menos 15 gobiernos socialistas tendrían que ser elegidos simultáneamente, incluso para iniciar un cambio en el tratado, y el requisito de “consenso” en cualquier convención subsiguiente, y de ratificación unánime, permite el veto de cualquier Estado miembro. La experiencia de Syriza en Grecia es una prueba fehaciente de la desesperanza del enfoque de “permanecer y reformar”. Mason informó bien sobre ese asunto.

Su argumento de que el thatcherismo en un país es malo es evidentemente correcto, pero yerra en no ver que el thatcherismo en un continente sería claramente peor. Por eso nos oponemos a la UE. Existe una profunda distinción entre globalización e internacionalismo. El movimiento obrero y la izquierda en general serían prudentes al recordarlo. La UE es una fuerza globalizadora que subordina el trabajo al capital y la democracia al derecho de los tratados. No debemos agradecer nuestros derechos laborales o Estado del Bienestar a la UE, sino a la lucha política del movimiento obrero durante más de un siglo.

Estamos viviendo un interregno, un período que Antonio Gramsci describió como un momento en el que “la crisis consiste precisamente en el hecho de que lo viejo muere y lo nuevo no puede nacer: en este interregno se verifican los fenómenos morbosos más variados”. Uno de esos fenómenos morbosos es el compromiso de la izquierda con el mercado único, la unión aduanera y la soberanía del Tribunal de Justicia; hacia la eternidad capitalista de la UE. Por el contrario, instamos a una política basada en la democracia, las reformas económicas radicales y el internacionalismo.

La forma de derrotar a la extrema derecha es que la izquierda abrace un Brexit internacionalista y democrático.

Por “The Full Brexit”

The Full Brexit es un grupo a favor de la salida del Reino Unido de la Unión Europea formado por Maurice Glasman, Costas Lapavitsas, Mary Davis, Chris Bickerton, Wolfgang Streeck y Richard Tuck. Publicado en “El Salto” y originalmente en “Newstatesman”

Comunicado de Boltxe: “El futuro es de los pueblos rebeldes”

La decisión de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP) de retomar el accionar armado combinado con una ofensiva política sin precedentes exige un análisis en profundidad más que una colección de bravos, hurras y demás frases hechas que poco o nada aportan.

Para empezar, es necesario subrayar el gesto hacia el Ejército de Liberación Nacional (ELN) que éste recoge y que supone una unificación, no solo en el plano meramente armado, sino también en la estrategia política, situación que antes no se daba y que incluso en el pasado supuso algún choque armado entre ambos grupos insurgentes.

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La reactivación del Movimiento Continental Bolivariano (MCB) que, en otras palabras, es la reactivación del internacionalismo con mayúsculas – no esos internacionalismos pensados para dar cobertura ideológica a ciertos ególatras – es una importantísima en este puzzle. Hablamos de un internacionalismo que retoma lo mejor de lo que fueron sus inicios y que recogía pueblos que no se resignaban a ser absorbidos por la estrategia bien imperialista, bien reformista.

Pueblos que a partir de una u otra estrategia de lucha (porque las condiciones no son las mismas en todas las partes del planeta) planteaban la vinculación de su futuro con una estrategia de resistencia al imperialismo que les llevase inequívocamente al socialismo, un socialismo que reconociese el derecho de los pueblos a la independencia, un socialismo feminista y respetuoso con los derechos LGTB, un socialismo encaminado a la construcción del ser humano nuevo…

La insurgencia ha apostado por una paz que plantea un escenario nuevo en Colombia. Ha sido respetuosa con sus compromisos hasta el último día, pero ha constatado que por una parte el Estado colombiano – como todos los Estados imperialistas – no fue a la negociación para acercarse a ese escenario de paz con justicia, sino que iba con la única intención de desarmar a las FARC-EP, llevarlas ideológicamente a la socialdemocracia y, por consiguiente, a la aceptación del capitalismo en Colombia y, por último, a la división y fragmentación de las FARC-EP. Una estrategia que en Euskal Herria conocemos de sobra.

Por otra parte, el Estado colombiano se disponía a repetir la estrategia genocida de la década de 1980 con la aniquilación y asesinato de líderes sociales, cuadros políticos y ex-guerrilleros. En esta situación, mantener esa falsa paz, ese mal llamado “proceso de paz”, además de insostenible era suicida.

Las FARC-EP no solo plantean una vuelta a la lucha armada, de momento centrada en labores defensivas. Plantean un amplio diálogo con un sinfín de colectivos, partidos y movimientos sociales que, como ellos mismos dicen, “definan las reformas y ajustes institucionales necesarios para atender los retos que la paz demande, poniendo en marcha un nuevo marco de convivencia política y social”.

E insisten en que existen las herramientas para seguir intentando una salida concertada, impulsando un proceso constituyente abierto hacia la superación de la exclusión, la miseria y las inmensas desigualdades; hacia la democratización en profundidad del Estado y de la vida social, restableciendo la soberanía y garantizando el bienestar y el buen vivir de su pueblo.

Por descontado, los reformistas de aquí y de allá han demonizado esta apuesta por la verdadera paz que ha lanzado la insurgencia. Nos lo esperábamos… Tanto “Timochenko” como Sortu representan la misma podredumbre.

Boltxe Kolektiboa está con las FARC-EP en esta apuesta digna. El futuro es de los pueblos rebeldes.

Por “Boltxe Kolektiboa”

Entrevista al comunista e independentista vasco Andoni Baserrigorri tras su paso por Málaga

En el contexto de la charla ofrecida en Málaga por el comunista e independentista vasco Andoni Baserrigorri, aprovechamos en LAR para plantearle varias preguntas. Esperamos que la entrevista resulte de vuestro interés.

Andoni, ¿cuál es la situación actual del movimiento de liberación nacional en Euskal Herria?

Lo primero que me gustaría decir es que las respuestas a vuestras cuestiones son a título estrictamente personal, y que no representan a nadie que no sea yo mismo ni a ningún colectivo. También quiero aprovechar esta entrevista para agradecer a quienes se han implicado en la realización de esta charla recién acabada.

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El camarada Andoni Baserrigorri (derecha) durante la charla que realizó el pasado 23 de agosto en Málaga.

El Movimiento de Liberación Nacional Vasco (MLNV), en su situación actual, está difunto. Así de claro. Existe EH Bildu, que no es sino una coalición de diferentes partidos de corte más o menos socialdemócrata y una variada relación de grupos, todos en una situación precaria. Quizás, el elemento más esperanzador es la reorganizaicón de los jóvenes en torno a la organización GKS, que se formó este mismo año 2019 y mantiene vivas las ideas de construcción de la patria socialista y feminista vasca.

¿Qué diferencias principales separan a la cúpula de la izquierda abertzale llamada “oficial” con la trayectoria histórica ideológica que ha mantenido?

Como he comentado en la primera respuesta y comenté antes en la charla, la izquierda abertzale que se agrupa en torno a EH Bildu (prefiero no decir el término “oficial”, en realidad todos y todas – incluidos quienes no participamos de EH Bildu – somos izquierda abertzale) es una mera coalición de corte socialdemócrata que se ha apresurado a incorporarse a la vida política parlamentaria tanto vasca como española, y que en todo momento se esfuerza por ser una fuerza, por decirlo de una manera que nos entendamos todas, “razonable, con la que se puede contar para gobernar, que no cuestiona el sistema capitalista y de gestión”.

Ocurre que se declara independentista, pero su apuesta por el independentismo no supone una ruptura radical con el capitalismo, y para lograr la independencia pretende andar un camino semejante al de ERC, por poner un ejemplo.

¿Podrías contestar a qué se deben los posicionamientos geopolíticos tan nefastos que GARA viene haciendo desde hace unos años? Ejemplos como Libia, Ucrania, Siria o, más recientemente, los disturbios pro-imperialistas en Hong Kong.

En la medida que la línea editorial de GARA coincide con los planteamientos ideológicos socialdemócratas que dominan en lo que habéis denominado “izquierda abertzale oficial” es normal que el periódico tenga las posturas que tiene a nivel internacional.

Es conocida su rusofobia, y no es que esté defendiendo que Rusia sea lo que fue la URSS – que no lo es; es conocida su postura siempre a favor de las llamadas “revoluciones de colores”… Bueno, y sus desesperantes tomas de posición en los temas que comentáis como pueden ser Libia, Siria o recientemente Hong Kong.

Aún así, y desde la discrepancia absoluta con su línea editorial, sí que reconozco que en GARA aún se pueden encontrar noticias e informaciones que solo allí se pueden ver.

Pero sí que es cierto que su línea de trabajo en las noticias internacionales son las que más chirrían, y están muy en la onda del pensamiento de gente como Santiago Alba Rico.

¿Cuál es el “estado de salud” del sindicalismo de clase y combativo en Euskal Herria?

Bueno, disponemos del sindicato LAB, que aunque es cierto que políticamente se encuadra en la estrategia del oficialismo abertzale, está dentro de la Federación Sindical Mundial (FSM), tiene relaciones con un sinfín de sindicatos muy combativos de todo el mundo y, aunque pueda tener carencias – que no lo niego, en el terreno sindical ha llevado adelante luchas importantes en Euskal Herria.

Es cierto que hay militancia de la izquierda abertzale que se encuadra en ELA o incluso en ESK. Mi opinión personal es que, aunque LAB esté políticamente dentro de la izquierda abertzale, sindicalmente es un espacio en el que se puede trabajar.

¿Por qué no existe un Partido Comunista de Euskal Herria? ¿Qué elementos impiden su nacimiento?

La izquierda abertzale, históricamente, ha adoptado la forma organizativa-movimiento. Eso hacía que el carácter de Unidad Popular hiciese que los movimientos populares, vecinales, internacionalistas, feministas, etc. cobrasen una importancia extraordinaria.

Además, esa forma organizativa era una garantía para evitar el burocratismo y el culto a la personalidad. Ha sido precisamente cuando aparecen esos dos cánceres, el del burocratismo y el de cierto culto a la personalidad, cuando empieza la degeneración ideológica de la izquierda abertzale.

Comunistas, y muy buenos y buenas, ha habido siempre en la izquierda abertzale haciendo un trabajo dentro de esas estructuras que he citado. Me preguntáis por qué no existe un PC dentro de la izquierda abertzale, y creo que el que lo hubiese habido no tendría por qué haber significado que haya evitado el fenómeno del reformismo.

De hecho, hay un gran número de ejemplos de partidos comunistas que también han caído en el reformismo. Pero pienso que el futuro es impredecible, y determinará las futuras necesidades organizativas.

¿Hay planes a medio o largo plazo de colaboración internacional con otras organizaciones patrióticas y revolucionarias? Tanto dentro como fuera del Estado Español.

Sí, por supuesto. La charla de Málaga es un ejemplo de ello, de contactar con organizaciones revolucionarias de otros pueblos e ir tejiendo complicidades.

Hemos participado de alguna experiencia – que, además, este mismo fin de semana nos enteramos que se disuelve – como el Manifiesto Internacionalista de Compostela. Curiosamente, se disuelve por una causa que señalamos en Boltxe poco antes de irnos y que planteamos junto a las camaradas de Comunistas de Castilla, y es que la presencia de grupos estatalistas es incompatible con la estrategia por la que apostamos, y ésta es colaborar con organizaciones de liberación nacional, patrióticas, revolucionarias y feministas.

Pero personas vinculadas a la izquierda abertzale “no oficial” (por decirlo de alguna manera) trabajan – y muy activamente, por cierto – en esa cooperación internacionalista, más precisa que nunca.

¿Qué papel juega la juventud en la izquierda abertzale contemporánea? ¿Cómo se posiciona dentro de la lucha de líneas que se está viviendo en el movimiento?

La juventud siempre, en cualquier proceso, juega un papel importantísimo. Por eso he hablado de la importancia de la aparición de GKS.

Pienso que a estos jóvenes y a nadie más corresponde la tarea de relevo generacional en las ideas que históricamente ha mantenido la izquierda abertzale. Pienso que deben debatir, equivocarse, acertar y, sobre todo, estar lo más lejos posible de ese cáncer llamado “poder adulto”.

Pienso que deben hacer oídos sordos a los “cantos de sirena” que más de un oportunista les ha dirigido, recorrer su propio camino y ver en el futuro cuáles serán sus necesidades organizativas.

¿Qué perspectivas de futuro tiene la izquierda revolucionaria, patriótica y anti-imperialista en Euskal Herria?

Complicadas, pero no más ni menos que en otros pueblos, y al mismo tiempo esperanzadoras. Esperanzadoras en el sentido de que nos coordinamos con otros pueblos que tampoco se resignan y en ese sentido déjame resaltar la importancia de la última reunión del Movimiento Continental Bolivariano (MCB).

Esperanzadoras porque el ser humano, tarde o temprano, romperá las cadenas del capital y seremos un pueblo libre, de mujeres y hombres libres.

Pero es complicado. Para llegar a ese escenario nos queda un camino largo y tortuoso de sufrimiento y lucha, pero estamos determinados a lograr nuestra patria socialista y feminista.

Por último, te pedimos que concluyas la entrevista con carta blanca.

Simplemente agradecer la acogida y las atenciones recibidas en Málaga, y un guiño internacionalista al Pueblo Trabajador Andaluz, pueblo que – como otros muchos – es heroico y cuenta con una Historia cargada de luchas por la emancipación nacional y social.

Por el respeto y aplicación del XX Congreso del PCE

El 4 de agosto pasado se constituyó en el seno del Partido Comunista de España (PCE) la Plataforma Interna de Opinión “Por el respeto y la aplicación del XX Congreso del PCE”, que cuenta con el respaldo de más de 100 militantes del PCE que abarcan prácticamente la totalidad de las nacionalidades y regiones.

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Logotipo de la Plataforma Interna de Opinión “Por el respeto y la aplicación del XX Congreso del PCE”

Esta Plataforma nace para participar en la Conferencia Política que se va a celebrar el próximo mes de febrero de 2020, con el objeto de analizar “el proceso de reorganización de la izquierda transformadora española, la construcción de unidad popular y la confluencia electoral”.

La Plataforma quiere defender desde ahora y durante todo el proceso de la Conferencia Política venidera, y desde luego en la misma Conferencia Política, las siguientes cuestiones:

a) Dar por finiquitado el actual proceso de confluencia con Podemos y construir una nueva confluencia con el máximo de organizaciones políticas y sociales de carácter progresista pero en los términos previstos en el Documento Político del XX Congreso del PCE (mandato congresual), es decir, de ruptura con el Régimen de 1978, apertura de un proceso constituyente democrático, republicano y social, promotora de la recuperación del sindicalismo de clase y combativo, junto con la imprescindible reivindicación de un conjunto de medidas que atienda a los intereses inmediatos de los y las trabajadoras y capas populares.

b) Promover la celebración de una Asamblea General Extraordinaria en el seno de Izquierda Unida (IU) para la elección de una nueva dirección, así como la incorporación de esta organización política con entidad propia a un proceso de confluencia respetuoso con el mandato congresual del PCE.

c) Convocatoria de un Congreso Extraordinario del PCE para la ratificación del mandato congresual del XX Congreso y la elección de una nueva dirección del PCE, respetuosa con el mandato congresual.

d) Impulsar urgentemente pasos concretos y decididos para facilitar un proceso de reunificación de los comunistas del Estado Español.

Estas reivindicaciones podrían resumirse en el sentido de que la Plataforma constituida para la Conferencia Política tiene como finalidad la de recuperar al Partido Comunista de España sobre la base de los principios del marxismo-leninismo (acordado en el XX Congreso), el respeto a los Estatutos y su Programa Político y la reclamación de un Congreso Extraordinario que designe a una nueva dirección capaz de poner en marcha estos objetivos.

FUENTE: Tercera Información